jueves, 13 de enero de 2011

La máquina de catástrofes: De la matemática a la realidad.


Desde un enfoque matemático, una catástrofe consiste en un cambio repentino e incontrolable que se produce tras una continuidad de diminutos y casi imperceptibles microcambios en un sistema. Puede tener lugar en la política, la economía, o el amor. De hecho, y siempre desde el punto de vista matemático, es exactamente lo que sucede cuando se activa esa explosión biológica llamada orgasmo.
En otras palabras, hay catástrofes perniciosas (la mayoría; la más reiterativa es la muerte natural, no cabe duda) y catástrofes magníficas, como por ejemplo, que te toque la lotería, que la persona a la que siempre habías amado, repentinamente te ame, que la idea que andabas buscando desde hacía tiempo aparezca ante ti de golpe, como por arte de magia, como una insólita y arrolladora revelación celestial.
El esquema de la máquina que ilustra este post se debe a E. C. Zeeman, matemático que en los años setenta desarrolló esta teoría que yo resumo en el concepto muchos-pocos-imperceptibles-desembocarán-en-algo-excesivamente-perceptible. Si quieres saber más sobre el tema consulta este artículo que lo explica la mar de bien (sáltate todo el principio, que va de fractales y hoy no toca).
Te invito a que te construyas una Máquina de Catástrofes de Zeeman. Hace tiempo tuve un instructor de parapente que era un genio (Laureano Casado, tal vez lo recuerdes del programa de TV Al Filo de lo Imposible). Laureano me enseñó esto:
“No importa si despegas con el parapente parcialmente desplegado. No pasa nada si es la primera vez que vuelas en un sitio. Nada especial ocurrirá si ya está atardeciendo. No hay por qué preocuparse si hay algo de actividad térmica. Pero si todo eso sucede a la vez… tienes el accidente asegurado”.
De modo que ya lo sabes: cuidado con los pocos porque terminan por generar un terrible Mucho.

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