miércoles, 26 de enero de 2011

Ventajas de la mala memoria


“¡Tengo una memoria privilegiada!”. La autora de la proclama había sido una mujer joven, en sus primeros treinta. Estábamos en una cena con colegas de trabajo. Ella había llegado tarde a la cita y, desde el primer momento, se había enfrascado en su teléfono móvil sin interactuar con los demás en lo más mínimo. Repitió la sentencia “¡tengo una memoria privilegiada!” todavía con la vista clavada en la pantalla de la blackberry. Pero nadie dio señales de hacerle caso (aunque lo había dicho con la voz lo suficientemente alta como para que todos los presentes pudieran haberla oído), así que añadió: “¡Me acuerdo de memoria del número de reserva de mi billete del AVE!”.
Oh, vaya –pensé– eso sí que es una forma extraña de utilizar el disco duro de la azotea.
Según me explicaron, aquella mujer había perdido un puesto importante en la organización en la que trabajaba. Para ser excactos, la habían apartado del puesto, que no es lo mismo. Después de todo, no tenía nada de extraño: soberbia e infantil al mismo tiempo, pero por encima de todo, con la visible incapacidad para mantener una relación fluida con los demás, no emitía señales de ser el tipo de persona con la que te gustaría compartir una jornada laboral ni como compañera, ni como jefa ni como subordinada.
Terminada la reunión, al salir del restaurante, uno de los presentes, a quien tampoco se le había pasado por alto la perfomance de la chica (y puede que a nadie se le hubiese escapado) me dijo: “¿sabes? Cuando eres estudiante, el hecho de contar con una buena memoria es algo positivo; sacas buenas notas y tu expediente académico brilla con intensidad. La parte mala es cuando vas teniendo más años y sigues confiando en tu buena memoria, así que lees muchos libros y puedes citar a muchos autores, lo cual te aporta una cierta aureola de individuo instruido, aunque tal vez algo pedante. Sin embargo, quienes no tenemos buena memoria tenemos que repasar, relacionar e incluso crear conceptos, procesos y estrategias. Nuestro defecto nos hace creativos y no tenemos que decir a los demás que somos gente estupenda. Ellos lo notan y nosotros también lo notamos. Las cosas van mejor con una pizca de incompetencia. Nos hace más humanos”.
Quien me hablaba era el tipo que había despedido a la de la memoria privilegiada.

www.josehermida.com

2 comentarios:

  1. Absolutamente de acuerdo. Lo interesante en la vida es ser capaz de sacar renta de lo aprendido, transformando las debilidades en nuevas habilidades.

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  2. Quizá cabría preguntarle a esa mujer:
    ¿Privilegiada? ¿Con respecto a qué?
    ¿Qué hace que la memoria sea identificada por buena parte de la gente como "privilegio"?
    Un vez explicandole qué es defecto y virtud a mi hija pequeña de 6 años, ésta dijo: ¡ah! ¡ya sé mamá! ¡tú entonces tienes una virtud muy grande! Eres muy buena perdiendo tu movil en casa!
    ¿En qué momento decidimos que la memoria es virtud y el olvido defecto?

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