lunes, 28 de marzo de 2011

Coerción, manipulación, Rave y Transición Alfa



Dos simpáticos chavalotes suecos te enseñan trucos mnemotécnicos para bailar rave hardstyle y se burlan sutilmente del papanatismo de la gente:
Buen trabajo  el del ensayo Coerción de Douglas Rushkoff (es de mi estilo pero con el triple de mala uva que yo). Me recuerda al famoso Los persuasores ocultos de Vance Packard, aunque con factura más moderna. Entre otros asuntos, Rushkoff  analiza las fiestas rave y la manera en estos saraos espontáneos terminaron por ser absorbidos por la industria del entretenimiento. La absorción exige la neutralización previa de la actividad cerebral de los clientes, algo no demasiado difícil, después de todo, gracias a los dealers de éxtasis.
No es nada nuevo. El asunto de la anulación de los procesos racionales fue bellamente descrito por Marguerite Yourcenar en Memorias de Adriano con su descripción de las raves ceremoniales de los Misterios Eleusinos (en las raves religiosas del siglo II d.C. los acólitos se colocaban con cornezuelo de centeno, o sea, más bien en la línea LSD/ecológica).
Lo que resulta más apasionante de todo esto es el que la juerga institucionalizada, sea una rave hardstyle, un mitin político, una sesión de vudú o una ceremonia de iniciación en el culto a Mitra o a Démeter, tiene la función de convertir en seres vulnerables a los fieles, iniciados, clientes o como nos venga en gana llamarles. La aparente “liberación” de las personas no es sino otra forma más de alienación. Se les sugestiona para que se sometan. Así funcionan las fidelidades políticas, las furias culés y merengues y las pasiones tifosi por la economía dirigida, la libertad de mercado o lo que sea. En cuanto te liberan el cuerpo, te ponen los grilletes en el cerebro, ahí es nada.
Quienes hayan leído la anterior entrada de este blog titulada Kant y el Tránsito Alfa habrán advertido que la absorción de la conciencia de la víctima no hace otra cosa sino impedir que tenga lugar el Tránsito Alfa (paso de la percepción animal o experiencia hacia la función consciente). En román paladino: que uno piense o decida por sí mismo.

2 comentarios:

  1. "La absorción exige la neutralización previa de la actividad cerebral de los clientes, algo no demasiado difícil, después de todo, gracias a los dealers de éxtasis"

    Es decir, que los dealers de éxtasis son los responsables de que esta droga se consuma. Uno diría que es exactamente al revés: hay dealers porque hay demanda y hay dealers (en lugar de expendedores) porque hay prohibición. Por lo demás la actividad cerebral de los partidarios de esta última da encefalograma plano. Menos propaganda y más conocimiento.

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    1. El Tránsito Alfa no tiene nada que ver con la ADC (Asociación para la Defensa del Camello).

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