sábado, 23 de abril de 2011

Acerca del Diluvio Universal, las ranas y las nueces.


En la mitología lituana, el dios Praamzis, harto de la conducta de los hombres y de sus guerras, injusticias y crímenes, encargó al Agua y al Viento un gran diluvio. Praamzis se encontraba comiendo nueces y observaba el desastre desde la ventana de su palacio cuando vio a un grupo de hombres y mujeres, que rodeados por animales de diversas especies, se había refugiado en lo alto de una montaña. El nivel de las aguas subía y subía, por lo que el dios, compadeciéndose de la suerte de aquellos infelices, dejó flotar media cáscara de nuez en las aguas, salvando así la vida de humanos y animales en aquel improvisado navío.
¿Os suena esta historia? Pues a ver qué os parece esta otra, de origen chino: los dioses habían desatado una gran inundación que ocupó el mundo, matando a casi todos los seres vivos. Yu, el ingeniero, creó canales para reconducir las aguas, y gracias a él se pudo salvar su familia y los animales que poseían. De Yu y su familia provenimos todos los seres humanos, puesto que el Diluvio devoró a todos sus contemporáneos. Y ahora fíjate bien: al igual que refiere el Antiguo Testamento, Yu se emborracha, y fuera de sí, se desnuda, por lo que sus tres hijos lo cubren con una manta caminando de espaldas hacia él para no ver sus partes pudendas, exactamente igual que como Sem, Cam y Jafet, en la versión hebrea, llevan a cabo con su padre, Noé.
¿Queréis más? Vale: el mito del Diluvio está presente en TODAS las mitologías de los seres humanos. Algunas son cautivadoras, como la de los aborígenes de Queensland (norte de Australia) para quienes el Diluvio lo originó una rana gigantesca que primero había absorbido todas las aguas del océano, después una anguila la hizo reír y la rana devolvió un torbellino de agua al mundo, anegándolo bajo el agua; y ya quehablamos de esta zona, recordemos su versión del mito de Prometeo: un jefe tribal robó el sol y se lo llevó consigo hasta un lugar inaccesible, privando de la luz a los hombres. Entonces el Cuervo voló alto, muy alto, tomó al sol en su pico y lo trajo de vuelta. Sorprendentemente, esta leyenda también se encuentra en Europa en las Islas Normandas (Canal de la Mancha).
Pero es que resulta que también en Alaska sobrevive exactamente el mismo mito, que se celebra precisamente la noche del veinticinco de diciembre, mira tú qué casualidad, habiéndose creado un sincretismo entre las leyendas australianas, las europeas y las americanas (lo que inspiró un precioso episodio de la famosa serie de los años 90 del siglo pasado, Doctor en Alaska). ¿Veinticinco de diciembre he dicho? Otra casualidad más: es el día que nace el dios Mitra, nacido del vientre de una virgen… en un rústico Portal de Belén, pero más al Norte. Vaya, ¿en quién has pensado ahora?
Mirad: cada cual tiene sus creencias. Es esencialmente una cuestión de libertad porque consiste en un legítimo e irreprochable derecho. Para unos consistirá en un asunto de ranas y anguilas gamberras, para otros, en transfiguraciones, calvarios, redenciones o serpientes generadoras del Universo, tal y como proclamaba la religión oficial noruega hasta el siglo XII. Unos celebrarán que a Cristo no le hubiesen partido las piernas en la cruz (los católicos) y otros que el asunto de la quebradura de los huesos es cuestión menor (los ortodoxos). 
Lo único que importa es lo que tú crees y el respeto que seas capaz de mostrar ante lo que los demás creen o dejan, se niegan o no alcanzan a creer.
Y ya está.

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