miércoles, 25 de mayo de 2011

Gimnasia política y predicción del futuro

“Vamos a perder la guerra, eso es un hecho. Pero por si por milagro la ganásemos, los primeros a quienes fusilarían los vencedores seríamos nosotros”.
Manuel Azaña, presidente de la II República.

 Pablo Iglesias fue el primer presidente del PSOE y fundador del sindicato UGT. Iglesias aborrecía  la gimnasia política de los anarquistas, más dados a la algarada incendiaria y  a la ocupación de la propiedad privada que a la consecución de auténticos y tangibles logros en los derechos de los trabajadores (cf. Raymond Carr. España: de la Restauración a la democracia, 1875-1980).
Resulta interesante el que, ciento veinticinco años después, y en plena Puerta del Sol de Madrid, una nueva forma de gimnasia política, inequívocamente testimonial, ocupante y asamblearia, haya obtenido una destacada notoriedad mediática durante casi una semana e incluso haya provocado cierto desasosiego, si bien pasajero, tanto a los conservadores en la oposición como al propio PSOE. Lo más sorprendente de todo es que el objetivo explícitamente declarado del movimiento 15-M (el impulso de la abstención) haya producido el efecto contrario, a saber, el alza en la participación ciudadana en los comicios. ¿Qué es lo que ha salido mal?
 
Con independencia de la intencionalidad política de la cadena estratégica de promoción del fenómeno 15-M, se puede constatar la repetición de otro fenómeno anterior ya conocido: el tránsito del espacio virtual al real. En lo que aquí concierne, la realidad no consistiría en la mejora de las condiciones de la clase trabajadora característica de las reivindicaciones revolucionarias al estilo de los siglos XIX y XX sino el simple hecho de pasar desde el anonimato social al de una presencia real en la vida pública. Los acampados en la Puerta del Sol estaban ahí y salían en la tele. El salir en la tele, por contradictorio que pueda parecer, resulta rematadamente real en el ilmaginario público. ¿Están preparados los políticos profesionales para gestionar ese nuevo escenario? Me temo que no.
La preferencia declarada del movimiento 15-M consistía en estimular la abstención en la participación en las elecciones (explícitamente se declaró que no se trataba de votar en blanco, sino de no comparecer en los colegios electorales) pero la metapreferencia, no declarada, era la de que las personas estableciesen contacto entre sí y físicamente, no en el espacio virtual. Los organizadores perdieron de vista esta segunda parte.
Los estrategas políticos, sea cual fuere el contexto ideológicoen el que operen o apoyen, deben ser conscientes de que cualquier escenario puede subvertirse de forma instantánea. Los avances en las tecnologías de la información, y las correspondientes limitaciones que estas imponen al mantenimiento de la exclusividad en la interpretación veraz de los hechos y de su contumaz carácter cambiante, no disponen de más herramientas que su imaginación para prever la evolución de los escenarios y trabajar sin descanso en la elaboración de respuestas eficaces en cada uno de esos escenarios… antes de que los escenarios hayan hecho acto de presencia.
Se acabaron los tiempos en los que una cosa llevaba a la otra. La multiconexión de los recursos informativos (redes sociales, prensa digital, dispositivos multimedia portátiles) ha subvertido las interpretaciones políticas. Sólo quienes se anticipen a los cambios serán capaces de liderarlos. El reto no consiste en la gestión del ahora, sino en la gestión anticipada de un futuro, del auténtico futuro que las encuestas ya no pueden advertir.
Y esto va a más.

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