sábado, 12 de noviembre de 2011

RNM y SDI: las señales que emitimos establecen nuestro potencial social



Las personas que son capaces de observar a qué categorías pertenecen tanto sus propias señales no verbales como las que los demás emiten, llevan ventaja a la hora de alcanzar sus objetivos profesionales.
Hay dos categorías básicas de gestualidad de las que nos servimos los seres humanos: las culturales y las emocionales.
 1) Por una parte están los gestos propios de la cultura a la que pertenecemos (por ejemplo, las reverencias y otras clases de saludos).

2) Por la otra, las que tienen un origen inconsciente (los gestos de sorpresa o de alegría, las formas que hacemos que adopte nuestro cuerpo o la posición que éste ocupa con relación a otros cuerpos u objetos).

Señales corporales de la categoría "Cultura".- Conciernen a nuestro "dominio social" y refiere nuestro Rango No Material (RNM). Un RNM alto es el que posee una persona "que sabe estar" y conoce en alguna medida las normas de etiqueta aplicables en cada contexto, aunque eso no signifique necesariamente que pueda tener influencia sobre otras personas. De igual forma, el RNM alto permite identificar prácticamente al instante el nivel RNM del interlocutor. El RNM es importante, puesto que otorga reconocimiento y respeto, pero nada más. Un RNM bajo, evidentemente, supone todo lo contrario. Los actores, por ejemplo, acostumbran a tener un RNM alto ("saben estar" y "tienen mundo") pero eso no significa que tengan influencia sobre los actos de los demás.

Señales corporales de la categoría "inconsciente".- Son las que los demás perciben como "naturales y no fingidas" (el fingimiento es una habilidad clave del protocolo y la vida social, ajena al área inconsciente). La autenticidad de esas señales son las que hacen creíbles las amenazas, las que contagian el entusiasmo o las que descubren la habilidad del sujeto, entre otros muchos efectos. Por eso deben categorizarse como Señales de Influencia (SDI). Es más fácil que haya personas de bajo RNM y alto SDI que al contrario, algo que explica, por ejemplo, la presencia de líderes internos en las organizaciones; esas personas ocupan puestos poco relevantes pero tienen un alto potencial de realización profesional en el medio y largo plazo.

En la vida diaria confundimos con frecuencia ambas categorías, circunstancia que puede ponernos en desventaja en situaciones adversas. La expresión española alguien que confunde cortesía con debilidad nos muestra con nitidez a las personas de RNM bajo y con dificultades tanto para comprender la realidad del interlocutor como el papel que esas mismas personas representan en la vida diaria. Obviamente, el éxito profesional y emocional se encuentra estrechamente vinculado con las habilidades RNM y SDI.