miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tú eliges tu actitud. No es ella la que te elige a ti

El campeón Seabiscuit y el trabajador autónomo fracasado Charles Howard quien supo renacer de sus propias cenizas junto a otros dos fracasados (un jockey tuerto y un homeless). Fernando Savater se inspiró en esta historia para su libro La hermandad de la buena suerte y yo lo hice anteriormente en  mi libro El clan de los soñadores fértiles cuya segunda edición ofreceré gratuitamente para su descarga en la web como mi aportación al cambio de actitud que todos
precisamos urgentemente en estos momentos. 


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Lo peor de la crisis no es el desempleo. Lo peor de la crisis es el pesimismo. Y no se trata únicamente del pesimismo de una persona, sino de toda una sociedad. Es sumamente contagioso. Es la peste de estos duros años.

Los pesimistas se justifican como "optimistas informados", un subterfugio que más bien tira a memez: el pesimismo reniega de la búsqueda de la información. No puede estar informado. Nunca.

El pesimismo nos dijo que no nos quedaba otra que sentarnos en la cuneta del camino y lamernos las heridas. Muchos lo creímos así, porque se presentó como una fiera y cuando nos enseñó los dientes, nos atemorizó. La palabra imposible acudió a nuestros labios como un perverso conjuro que nos paralizó a muchos. La ira y la indignación llegaron después... pero el miedo no se desvaneció.

Así pues, como defensa ante la fiera, nos dejamos devorar por ella una y otra vez. Una mala costumbre. Un malvivir.

No digo que porque te sacudas el pesimismo de encima las cosas te van a ir mejor; lo que afirmo es que a todos nos irá mejor si todos adoptamos la conveniente actitud: no hay líderes que vayan a hacer ese trabajo por nosotros. Ten presente que la costumbre del abatimiento se aprende de igual forma en que se entrena el hábito de la voluntad.

¿Y la buena noticia? La fiera no está. En realidad, nunca estuvo. Pero tú sí, porque estás aquí viviendo la más feliz de las victorias: volver a nacer.

No te digo que te conviertas en un bambi, no digo eso. Digo que no dejes que el pesimismo del vecino te contagie y que le adviertas de que lleva encima un fardo inútil.

Elegimos nuestra actitud. No es ella quien nos elige.

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