viernes, 23 de diciembre de 2011

Segunda Ley del Caos. Por qué el "ser normal" no aporta valor.

LAS CUATRO LEYES Y MEDIA DEL CAOS. SEGUNDA LEY.


En la primera Ley del Caos se vio a partir del ejemplo de la Máquina de Zeeman cómo el fracaso puede consistir en una especie de adicción a la catástrofe. Por otra parte, la Segunda Ley del Caos  muestra cómo el desequilibrio entre lo Normal y lo Extraordinario afecta a nuestras vidas y en qué medida es posible condicionar los resultados de nuestras acciones mediante una adecuada actitud.

Hay una representación matemática especialmente interesante denominada Campana de Gauss que representa numerosos modelos de fenómenos naturales, sociales y psicológicos, tal como se puede apreciar en la figura de abajo:

Representación de una Campana de Gauss. Se trata de una función matemática que cuenta con numerosas aplicaciones en el campo científico, las ciencias sociales... ¡y también en el éxito personal!

El área más abultada representa lo “normal”. Por ejemplo, si se tratase de ver la distribución entre la población del coeficiente intelectual (CI) de las personas, veríamos que sólo una minoría, a la derecha, poseería un CI alto y que el de otra minoría, a la izquierda, sería igualmente bajo, mientras que el de la mayoría de la gente se encontraría representada en la abultada área central de la "campana". Lo mismo sucedería con la distribución del éxito económico, la felicidad, el consumo de drogas, la salud o la práctica del deporte. Lo “normal” está en el centro y lo “raro” o "extraordinario", en los extremos. Así por ejemplo, la mayoría de los deportistas profesionales son normales, es decir, mediocres, mientras que un pequeño porcentaje muestra competencias extraordinarias. Lo mismo sucede, en el otro extremo, con los jugadores incompetentes. Y con los médicos, arquitectos,  panaderos, militares, políticos y todas las demás profesiones. Ah, y la simpatía de las personas también se puede representar con esta figura: unos pocos son terriblemente simpáticos y otros insoportablemente antipáticos, pero la mayoría son normales.

El músico de jazz Stefon Harris. Pulsa este ENLACE para  ver su conferencia en TED. Es un discurso dirigido a profesionales de las finanzas, materia en la que carece de conocimientos, pero su experiencia en el trabajo en equipo y el aprovechamiento de la energía creativa del caos es la que conduce directa e instantáneamente al éxito (además, también tienes la oportunidad de asistir a un concierto maravilloso, pero si te lo quieres saltar, Harris explica el núcleo de sus conclusiones en el minuto 08:00). El video dura 13:11.
Llama ahora éxito a loq ue quieras. Para unas personas significa dinero o reconocimiento social, para otras, superar una enfermedad, hacer un descubrimiento o crear una familia y vivir en paz. Unos son más inquietos que otros. Los científicos suelen pertenecer al primer grupo, y su concepto de éxito, desde el punbto de vista profesional, es evidente. Viven continuamente en escenarios caóticos, buscando respuestas a preguntas fuera de lugar en escenarios que no tienen gran cosa que ver con su profesión, pero sobre todo, tal como Stefon Harris nos ha mostrado en su video, porque se escuchan los unos a los otros, están al tanto de toda novedad que aporte valor a su trabajo, escudriñan sus conjeturas.... en una palabra: aprenden. Por eso hacen cosas extraordinarias.
La inmensa mayoría de las personas no aprende nada a diario. La gente lee exactamente el mismo periódico o escucha la misma emisora que confirma sus ya enraizadas creencias sobre política, deportes o moda. Se queda donde está, y eso puede ser cualquier cosa menos algo divertido.
Lamento la franqueza con la que me expreso, pero la gente normal no suele ser divertida.La gente normal, en lo único en que mejora es en su normalidad, y cada año que pasa es más normal todavía, hasta que llega un momento en que es tan normal que su pensamiento y capacidad de acción se mineralizan. El Caos invierte la concepción intuitiva del universo: lo normal es lo extraordinario y lo extraordinario es lo normal.

Por eso, si quieres aprovechar la energía del Caos, sigue rigurosamente lo que proclama su Segunda Ley:


"No se trata de que hagas cosas extraordinarias, sino de que hagas cosas normales extraordinariamente bien".









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