domingo, 18 de diciembre de 2011

Creatividad incontenible y un viaje en el tiempo


Máscara de cuero steampunk de gran gala. Podría haberse lucido
en un concierto, en una fiesta o incluso, por los más osados, en plena Gran Vía.

Cuando imitamos una idea en lugar de desarrollarla a partir de ideas anteriores, estamos creando océanos de sangre donde los competidores compiten a navajazo limpio entre sí (en este sentido, véase mi anterior entrada Competitividad Vs. Creatividad). Tanto en los negocios como en la proyección del propio talento, el hacer "más de lo mismo" es una actitud suicida, pero eso no impide que podamos obtener la inspiración en cualquier entorno, tanto del pasado... como en el mismísimo futuro.

El steampunk es una moda retrofuturista inspirada  en el imaginario de Julio Verne y H. G. Wells. Alcanzó su apogeo en los años ochenta del siglo pasado y refiere escenarios de la Inglaterra Victoriana, tanto en la ropa como en la arquitectura o la tecnología.
Cementerio de Abney Park, que inspira la música del grupo musical 
steampunk del mismo nombre

Tecnología Steampunk: recreación de una máquina
calculadora de Charls Babbage (1791-1871). 
El cerebro del inventor se exhibe actualmente, conservado en formol, 
en el Real Colegio de Cirujanos de Inglaterra.

Para mí, lo cautivador de todas estas inúties y subyugantes maravillas, es que mi padre utilizaba para su trabajo una de verdad, como esta Triunphator (aunque la suya, lo recuerdo muy bien, era de color verde):



¿Y hoy? No te pierdas este sugestivo video de dos minutos de duración:

Video de moda femenina steampunk: ingenio hasta en los más mínimos detalles.
(Steampunk Couture, Colección primavera 2011)

Es maravilloso que en este momento, apenas unos pocos años antes de que los ordenadores que  tú y yo estamos utilizando en este preciso instante para compartir este post se conviertan en piezas obsoletas frente a los ingenios de la era post electrónica, asistidos por luz. Quién sabe, acaso los diseñadores los armarán con un neodiseño similar a la calculadora de mi padre, con quien yo compartía escenarios steampuk a finales de los años cincuenta del siglo pasado, por supuesto, como la cosa más natural del mundo).

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