jueves, 29 de diciembre de 2011

Las 3 diferencias fundamentales entre FANTASÍA y PROYECTO



Primera diferencia: TEMPORALIDAD


"Por su propia razón de ser, un proyecto todavía no ha alcanzado su meta. En cambio, la fantasía logra su objetivo instantáneamente y sin el menor esfuerzo". 

Albert Einstein a los tres años de edad. En una ocasión de su vida adulta, después de haber estado trabajado durante nueve meses con el físico Ernst Straus en una teoría, vieron que era errónea. A la mañana siguiente,
Einstein había olvidado el fracaso y ya se encontraba trabajando en una nueva teoría. Dijo:
"Reconozco que son pocas las posibilidades de éxito, pero hay que ponerse a ello. Es nuestra obligación".

Segunda diferencia: INCOMPLETITUD DE LA TANGIBILIDAD

"Una fantasía requiere el sometimiento a la idea de la elevada  improbabilidad de su conversión en un hecho real. Un proyecto constituye un éxito potencial por sí mismo, sea cual fuere la fase en la que se encuentre".

El matemático alemán Georg Friedrich Bernhard Riemann, (1826-1866). El Instituto Clay de Matemáticas ofrece un premio de un millón de dólares a quien logre demostrar que una de sus teorías, conocida como Conjetura de Riemann, es cierta y no una fantasía. Einstein se basó en los estudios de geometría diferencial de Riemann para formular la Teoría de la Relatividad.


Tercera diferencia: PARADOJA DE LA INVERSIÓN DEL LIDERAZGO

"La fantasía se apodera de la mente de quien fantasea. El proyecto ni siquiera llega a nacer sin alguien que tome las riendas del asunto".


El matemático estadounidense John Nash, nacido en 1928. Demostró determinadas particularidades de la matemática de Riemann. Es el creador del denominado Equilibrio Nash, teoría acerca de las estrategias y posibilidades de predicción del comportamiento de las personas en escenarios no cooperativos con información incompleta. Diagnosticado de esquizofrenia desde la década de los años cincuenta del siglo pasado, sufrió vívidas y devastadoras fantasías durante décadas.  Fue galardonado con el Premio Nobel en 1994. Su vida ha sido llevada al cine en la inolvidable película Una mente maravillosa.

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Así pues, necesitamos fantasías y necesitamos proyectos. Cada cual deberá elegir qué proporción de las unas y de los otros le resulta más conveniente. No es necesaria la inteligencia para tomar la decisión correcta. Basta una pizca de sabiduría.

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