miércoles, 21 de diciembre de 2011

Primera Ley del Caos: La adicción a la catástrofe

Hace unas semanas habíamos mostrado este plano para la construcción casera de una Máquina de Zeeman:
Máquina de Zeeman. Describe cómo un insignificante cambio
en un sistema (da igual si se trata de una empresa, una nación 
o un matrimonio) puede inducir saltos repentinos
en el comportamiento de dicho sistema sin causa reconocible.
Ese salto de comportamiento es lo que se ha popularizado como "efecto mariposa", pero antes de seguir adelante será mejor que eches un vistazo al siguiente enlace para que veas en acción a la Máquina de Zeeman:
El enlace abre una nueva ventana. Pulsa "START" en la imagen de la izquierda y observa cómo la mano que sujeta la cinta elástica se mueve FUERA del área de cuatro lados curvos que está pintada ebn color blanco en la parte inferior de la máquina. La cinta hace que la rueda de la parte superior gire con normalidad. A continuación pulsa "START" en el gráfico de la derecha; la mano se mueve DENTRO del área marcada y hace que la rueda, repentinamente, invierta su giro de forma caótica.

He denominado "Disparador de Caos" (DC) a cualquier punto incluido en esa zona marcada. La activación de un DC activa el preciso instante en el que una persona adicta al alcohol pide una copa en un bar (a esa copa seguirán muchas más de forma incontenible y caótica) y también activa milimétricamente el momento en el que una conversación entre una pareja deja de ser conversación y se convierte en discusión.

En el caso de la pareja, el DC más habitual es la palabra "TÚ". Cuando se pronuncia esa palabra cambia súbitamente la actitud del interlocutor, y esa actitud retroalimenta la del iniciador del DC, dando comienzo al enfado. ¿Por qué sucede esto? Porque se ha personalizado aquello acerca de lo que se estaba hablando. Al introducir "TÚ" se ha entrado en el área donde residen los DCs que convierten súbitamente un escenario de intercambio de conocimiento en un escenario de reproche/responsabilidad en donde se pierde objetividad y los sujetos únicamente ven sus propios puntos de vista y/o sentimientos. El lenguaje corriente lo recoge en la expresión "La situación dio un vuelco". Eso es algo que puede ocurrir en los negocios, el amor o en una competición deportiva. La buena noticia es que los DCs siempre emiten señales de su proximidad (habitualmente a través de la Comunicación No Verbal) aunque no acostumbramos a prestarles atención.

Es interesante ver cómo los DC se encuentran directamente relacionados con el fracaso (en los negocios, en las familias, en las profesiones e incluso en la salud). Popularmente se le llama "Mala Suerte". El azar existe, indudablemente, pero si la "mala suerte" es recurrente y se comporta como una pauta, lo más probable es que el sujeto sea un adicto a adentrarse en la zona marcada en blanco en la parte inferior de la Máquina de Zeeman. No es que haya adicción al alcohol, a los disgustos emocionales, al fracaso, a la derrota o a la mala suerte en general; a lo que hay adicción en esos casos es a la activación de las zonas donde pululan los DCs. La inteligencia social es la que permite reconocer esas zonas y evitarlas. Por lo tanto, la Primera Ley del Caos (también conocido como Apotegma de Hermida) se  formula del siguiente modo:

 LA MALA SUERTE NO ES LA CAUSA HABITUAL DE
LAS CATÁSTROFES, PERO LA ADICCIÓN A LAS CATÁSTROFES
TRAE MUY MALA SUERTE.


*Jose Hermida es profesor de Comunicación No Verbal en la Escuela Nacional de Protección Civil.

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