miércoles, 7 de diciembre de 2011

Tu Mejor Yo: un concepto crucial

"No te preocupes, Homer. 
Siempre podrás servir como
un mal ejemplo"

Burt Simpson


El gurú Tom Peters dijo que el meollo del talento consiste en "saber contar historias". Y es cierto. Cuando vas a negociar con un banco o a una entrevista de trabajo, una parte importante de tu trabajo es la de contar una historia rigurosamente creíble.No basta con que sea cierta. No basta con que sea verosímil. Si no es creíble no sirve de nada.

Tiene que ser necesariamente así porque todo negocio humano pivota sobre la credibilidad, palabra que comparte su etimología con la de crédito y creer.  Pero, ¿qué sucede con cada uno de nosotros? Una vida es una historia que es susceptible de ser contada. Justo eso. Tal vez resulte apasionante o tal vez resulte aburrida; puede ser edificante o reprobable desde el punto de vista moral. Lo que cabe preguntarnos es: "¿es mi vida lo suficientemente valiosa como para ser contada?".

Lo más probable es que sí lo sea, como la mayor parte de las vidas de todos los demás, pero la pregunta resulta más afilada cuando se formula de esta otra manera: "¿soy el Mejor Yo que podría haber sido?" Para quienes sientan inquietud ante esta pregunta, les avanzaré una buena noticia: puede que en el pasado sólo haya sabido ser un  Yo Regular o un Yo Espantoso, pero nada impide que me disponga a ser mi Mejor Yo ahora mismo. No hay que hacer nada especial; tan sólo dar permiso a nuestra voluntad para que adopte la actitud correcta. No mañana. Ahora.

Resumiendo: Todos sabemos distinguir una buena historia de una que no lo es. Somos capaces de ver cuándo la vida de una persona ha seguido un guión emocionante o cuándo refleja cobardía, maldad, desazón o aburrimiento. Admiramos a las personas que escriben, producen e interpretan con elegancia y convicción los guiones de sus propias vidas.


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