miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Quién quieres "ser"?

Muchas personas no se sienten a gusto con su forma de ser, por lo que les gustaría ser de otra manera, pero como no saben en qué consiste esa hipotética otra manera, no consiguen que el milagroso cambio tenga lugar.

Lo que en realidad sucede es que el planteamiento de la forma de ser es una trampa mental. No se trata de “ser”, sino de cómo interactuar con los demás, cómo identificar los escenarios de conflicto, de colaboración o de indiferencia y cómo responder ante cada uno de los retos que se plantean en la vida diaria: se trata de cómo comunicar, no de cómo ser.

Prestemos atención al hecho de que cuando uno se autocompadece por ser de una determinada manera, en realidad no hay autocompasión, sino automenosprecio. El automenosprecio genera un circuito lógico que funciona más o menos así: no me gusta cómo soy → no soy respetable  → me comporto de acuerdo con esa descripción. Obviamente, la respuesta es de lo más congruente, pero eso no significa necesariamente que sea la más adecuada.

A partir del momento en que la persona atribulada por su propia “forma de ser” redefine su conflicto interior y comprende que, en lugar de querer ser una persona distinta de la que es ahora, de lo que se trata es de que tiene que aprender a comunicarse  con eficacia, la inquietud comienza a mitigarse casi al instante. ¿Por qué? Porque hasta ese preciso momento esa persona pretendía enfrentarse a un fantasma* y ahora sabe que lo que tiene por delante es una tarea.

El progreso en el aprendizaje de una tarea concreta se puede medir, corregir, encauzar y potenciar.

Pero frente a los fantasmas no hay nada que se pueda hacer… porque no existen.

Jose Hermida

(*) Ese fantasma es lo que Jung denominó “La Sombra”, nuestro enemigo más encarnizado enemigo, pero de eso hablaremos  otro día.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Boxeo Mental: zurrando a la adversidad


Arhur Cravan, poeta y boxeador.
1884 - ¿1918? Era sobrino de Oscar Wilde.


Cuando un púgil se encuentra acorralado en una esquina del cuadrilátero, ¿qué es lo que le grita su preparador? Esto: "¡¡Sal de ahí!! ¡¡Sal de ahí!!".

Cuando nos vemos acorralados por un problema serio, ¿nos quedamos en donde estábamos y dejamos que el problema nos siga zurrando? La inmensa mayoría de la gente así lo hace debido a tres motivos:

1. Jamás ha "entrenado" para hacer frente a situaciones difíciles (la educación tradicional solamente enseña a obtener titulaciones y punto).
2. Desconoce las técnicas dialécticas para contrarrestrar los ataques personales, posicionar sus mensajes y proyectar una imagen respetable.
3. Ignora sus propias fortalezas y sus debilidades, por lo que no tiene opción a evaluar correctamente ni las amenazas que les rodean ni las oportunidades que se les presentan.
Es por eso que siguen en la maldita esquina del cuadrilátero dejándose zurrar de lo lindo.

Primer paso del Boxeo Mental: comenzar a entrenar.




martes, 22 de noviembre de 2011

Inspiradoras expresiones en el idioma español

Desánimo, abandono: “No tener donde volver los ojos”, “Caerse las alas del corazón”.
Suerte: “Bienhadado” (es decir, que tiene una hada buena consigo).
Adulación: "Henchir la cabeza de viento".
Seducción: "Ser de mieles", "Tener ángel", "Derramaplaceres", "Comerse con los ojos", "Hacer telégrafos".


lunes, 21 de noviembre de 2011

Metamensajes de indumentaria. Rajoy y Rubalcaba: dos videos reveladores

Observen en estos dos videos el calzado de Rajoy y su esposa. Fíjense ahora en la indumentaria  oscura de Rubalcaba y la de su esposa. Por último, comparen la velocidad de desplazamiento relativa de ambas parejas y la dirección de la mirada de los dos políticos.

Las imágenes, que hablan por sí solas, se publicaron en toda la prensa durante la jornada de reflexión. Detalles así deciden miles de votos.

¿Y nosotros en nuestra vida diaria? ¿Qué proyectamos con nuestra imagen personal? ¿Pesadumbre o ánimo? ¿Dinamismo o desilusión? ¿Entusiasmo o miedo?

Eso no depende de nadie más que de cada uno de nosotros.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

El día en que me compré a mí mismo

La librería de viejo de la calle Ana María 30, en el barrio de Tetuán de Madrid.
Es preciosa. En el exterior, tan sólo un rótulo: "LIBROS"



No tenía ni un solo ejemplar de un libro de rol que había publicado quince años atrás. Hace unos meses, una amiga me prestó el suyo, que reservé para releerlo cuando pudiese, pero nunca encontré el momento adecuado para hacerlo. Ayer por la noche me planteé hacerlo, pero no lo pude encontrar; ¡vete tú a saber si lo había puesto junto a los Evangelios apócrifos o al lado del manual de Boxeo Moderno del conde Carlos Zinsler. El caso es que no apareció por ningún lado. Y encima, era un libro prestado y tenía que devolverlo.
Así que hoy por la mañana lo busqué en Internet y vi que en esta librería tenían un ejemplar y llamé para que me lo reservasen. Por la tarde fui a buscarlo.

Fue un encuentro emocionante, propio del típico argumento de peli romántica "chico-conoce-chica-pierde-chica-y-recupera-chica", pero en versión libro. Me sentía radiante mientras caminaba en dirección al metro. No pude o no quise esperar más y lo abrí a la buena de Dios. Leí algunos párrafos. ¡Era divertidísimo!

Se ve que el hallazgo me había influido de tal forma que en el ascensor de la estación de Cuatro Caminos, sin proponérmelo, entablé una divertida conversación con dos señoras. Al abrirse la puerta del ascensor nos dijimos adiós; cuando me encaminaba hacia la línea 6, escuché un taconeo precipitado detrás de mí. Me di la vuelta. Era una de ellas. Lo que dijo me dejó pasmado:

- Oiga, ¿es usted de Bilbao?
- No señora -contesté-. ¿Por qué me lo pregunta?
- ¡Es que es usted muy simpático!

Ya pueden ir enterando los de Bilbao la fama que tienen por aquí.

martes, 15 de noviembre de 2011

La hija del judío

Una de las librerías más bonitas de Madrid. Por un lado, libros, por el otro, una floristería.
Está en la plaza de Santa Bárbara.

Antiguamente era una caseta de piedra de libros de viejo. Allí compré hace muchos años La hija del judío, una novela de capa y espada del periodista Justo Sierra O'Reilly publicada entre 1848 y 1849, con la Inquisición de por medio y una pareja de jesuítas mitad revolucionarios, mitad James Bond... en el siglo XVII. A todo esto, ambientada en México capital. Era una edición de la mítica editorial mexicana Porrúa.

El argumento mantenía la intriga capítulo tras capítulo (fue el primer folletín publicado en México). Yo acostumbraba a leerla por las noches en cama, cortando las páginas dobladas y siguiendo su espesísima intriga, impaciente por conocer el resultado de toda aquella maraña de acontecimientos.

A medida que iba llegando al final del libro, no podía imaginarme ni por asomo cuál podría ser el final, puesto que en lugar de dar pistas al lector, el asunto se iba liando más y más hasta extremos inimaginables.

Por fin llegué a la última página.

Pero en esa última página tampoco apareció nada que fuese revelador ni conclusivo. ¿Me había estado tomando el pelo el autor a lo largo de bastante más de trescientas páginas?

Cerré el libro y me quedé mirando con atención la cubierta, algo que no había hecho hasta el momento. Entonces fue cuando leí lo que allí ponía:

"LA HIJA DEL JUDÍO
TOMO I"

Cinco años más tarde fui a hacer una serie de reportajes a México. Cuando llegué al distrito federal, con el jetlag a cuestas, lo primero que hice fue ir a la editorial Porrúa en busca del segundo tomo. Me atendió un empleado que vestía un mandilón gris. Era un hombre sumamente educado; su compostura, el vetusto aspecto del negocio y el mostrador de madera gastadísima hicieron que me sintiese como si acabase de atravesar el túnel del tiempo.

- Dígame qué desea, señor -preguntó el dependiente.
- Me gustaría comprar el segundo tomo de La hija del judío.
- Lo siento señor, pero vendemos los dos tomos juntos.

Y ese es el motivo por el que en mi biblioteca tengo un segundo tomo de La hija del Judío que nunca he abierto y que tampoco puedo regalar a nadie que no haya leído el primero.

Credibilidad: el talismán de los héroes y heroínas de nuestro tiempo

Todo viaje exige el cumplimiento de una serie de etapas. El Gran Viaje, que es esa experiencia única entre dos nadas a la que acostumbramos a llamar vida, además es un periplo: la última etapa es precisamente el punto de partida, porque el héroe, obligatoriamente, debe debe volver con su gente con el trofeo que consiguió en el Mundo Especial, que es el que se encuentra más allá de la indefensión de la infancia, y con el que los niños fantasean en sus juegos.

 Estas son las etapas del Gran Viaje:


1.                  El Mundo Ingenuo (la infancia, la familia).

2.                  La tentación de la aventura y el freno de la obediencia.

3.                  Los mentores y la preparación para el Gran Viaje.

4.                  La Prueba (las primeras mieles del éxito, los Primeros Batacazos, la configuración del carácter, la tiranía de las emociones).

5.                  Los aliados, los enemigos y los embaucadores (el enfoque del líder).

6.                  La Gran Decisión (el trazado del derrotero (la toma de las riendas por el sendero del tiempo).

7.                  El inicio del Viaje (el sacrificio del héroe, los primeros pasos, el retorno al mentor, las traiciones, las dudas).

8.                  Las luchas contra los Guardianes de los Umbrales (la puesta en práctica del valor y de la astucia, la esquiva de las amenazas y los engaños, la superación de las barreras).

9.                  La lucha contra la Sombra (El Combate Final).

10.              La Renovación (el aprendizaje de la experiencia y el planteamiento de nuevas aventuras).

11.              La sabiduría (el héroe se inviste con su nuevo papel de mentor).


Luke Skywalker en La Guerra de las Galaxias, la encantadora Dorita del musical El Mago de Oz, el fundador de Panda Software, la diosa Démeter en la desesperada búsqueda de su hija Perséfone, Frodo en El señor de los anillos, el ex pistolero Shane en Raíces profundas, el fundador de Zara, Amancio Ortega, son algunos de los héroes que emprendieron este viaje. El ex presidente de Enron, Kenneth Lay, se quedó donde estaba y fue directamente a la cárcel por la sencilla razón de haberse limitado a ser “un hombre de negocios” y no un modelo de conducta (Lay vendió grandes cantidades de acciones de Enron entre septiembre y octubre de 2001, mientras que al mismo tiempo animaba a sus empleados a comprar acciones diciendo que había que interpretar la baja en el precio de las acciones como una oportunidad para el futuro.

 La honestidad es un elemento clave de héroes y heroínas. Junto con la credibilidad, conforman las armas de los hombres y mujeres de un futuro que comenzó hace ya bastantes años.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La conciencia política es asunto de comunicación y cultura. La política de verdad viene a continuación.



La Ley Orgánica del Régimen Electoral General de 1985, en su artículo 53, regula la denominada “jornada de reflexión” hoy cuestionada por su inutilidad. Sin embargo, esta disposición juega un relevante papel simbólico.
Las críticas al artículo 53 se apoyan sobre dos ejes: por una parte, que en la sociedad de la información es prácticamente imposible evitar los mensajes políticos a través de la mensajería telefónica y las redes sociales. Por la otra, en que la ciudadanía puede cambiar de opinión en un solo día.
La segunda parte del argumento es la más preocupante, puesto que en ella subyace la manifiesta desconfianza que la clase política siente y expresa hacia la inteligencia de los votantes. El recelo de estos últimos hacia los políticos es bastante posterior.
El verdadero trasfondo que subyace bajo el artículo 53 es la pretensión de dotar de tradición a la democracia en España , cuando en términos históricos, ésta todavía constituye un concepto social cuestionado (por incomprendido) por algunos aparatosos movimientos sociales. Las leyes más “absurdas” dan la impresión de ser antiquísimas e inmemoriales, algo que daría más lustre a la democracia española, la cual, en términos históricos, todavía se encuentra en su adolescencia política.
La incardinación de la democracia en la vida social constituye un objetivo de comunicación prioritario. Urge que exista un único y comprometido sentir por parte de toda la ciudadanía de que todo Gobierno será del pueblo, trabajará por el pueblo y su trabajo será útil para el pueblo.
La conciencia política es asunto de comunicación y cultura. Es tras la consolidación de esa conciencia cuando la política real adquiere su propio sentido.
Pero hay que empezar en las escuelas. Ya.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Autónomo? En las crisis el tamaño (pequeño) cuenta. Y mucho.

Cueva de Liang Bua durante las excavaciones

En septiembre de 2003 los investigadores tuvieron que frotarse los ojos para creer lo que acababan de encontrarse en la cueva de  Liang Bua, situada al oeste de la isla de Flores (Indonesia). Se trataba de los restos de varios Homo erectus de un metro de estatura. No se trataba de enanos, sino de miniaturas de hombres normales. Esta especie desapareció hace unos 15.000 años (Investigación y Ciencia. Abril de 2005; páginas 22 a 31).

Lo sorprendente es que también se descubrieron restos de elefantes adultos del tamaño de una vaca y de ratas… gigantes.

¿Qué había sucedido? Los científicos opinan que la escasez de recursos alimentarios de la isla obligó a todos sus habitantes, humanos o no, a redimensionarse a lo largo de milenios para ajustar los procesos de la cadena alimentaria.

Homo floresiensis

En una crisis económica tiene lugar algo parecido, pero los cambios se suceden a velocidad de vértigo. Los trabajadores autónomos llevan ventaja porque pueden readaptar sus negocios a mucha mayor velocidad que las pymes, cuyas estructuras les obligan a entrar en complejas negociaciones de todo tipo (comercial, financiera, o laboral) las cuales terminan por convertirse en ladrones de tiempo y talento que son aprovechados por la muchedumbre de los más menudos emprendedores para encontrar su espacio en un mercado al borde del agotamiento.

Como es lógico, esta situación no dura toda la vida, ya que si los pequeños emprendedores hacen bien su trabajo, llegará un momento en el que tendrán que volver a crecer.

Piensa por un momento en Amancio Ortega cuando era empleado en la tienda de tejidos y mercería La Maja, en La Coruña. Por las noches y también los domingos, cosía sus propias prendas y trenzaba el inevitable futuro de Inditex.

Ah, me olvidaba: mi madre compró en La Maja la tela con la que, ella misma, confeccionó mi primera chaqueta de “chico mayor”.


sábado, 12 de noviembre de 2011

RNM y SDI: las señales que emitimos establecen nuestro potencial social



Las personas que son capaces de observar a qué categorías pertenecen tanto sus propias señales no verbales como las que los demás emiten, llevan ventaja a la hora de alcanzar sus objetivos profesionales.
Hay dos categorías básicas de gestualidad de las que nos servimos los seres humanos: las culturales y las emocionales.
 1) Por una parte están los gestos propios de la cultura a la que pertenecemos (por ejemplo, las reverencias y otras clases de saludos).

2) Por la otra, las que tienen un origen inconsciente (los gestos de sorpresa o de alegría, las formas que hacemos que adopte nuestro cuerpo o la posición que éste ocupa con relación a otros cuerpos u objetos).

Señales corporales de la categoría "Cultura".- Conciernen a nuestro "dominio social" y refiere nuestro Rango No Material (RNM). Un RNM alto es el que posee una persona "que sabe estar" y conoce en alguna medida las normas de etiqueta aplicables en cada contexto, aunque eso no signifique necesariamente que pueda tener influencia sobre otras personas. De igual forma, el RNM alto permite identificar prácticamente al instante el nivel RNM del interlocutor. El RNM es importante, puesto que otorga reconocimiento y respeto, pero nada más. Un RNM bajo, evidentemente, supone todo lo contrario. Los actores, por ejemplo, acostumbran a tener un RNM alto ("saben estar" y "tienen mundo") pero eso no significa que tengan influencia sobre los actos de los demás.

Señales corporales de la categoría "inconsciente".- Son las que los demás perciben como "naturales y no fingidas" (el fingimiento es una habilidad clave del protocolo y la vida social, ajena al área inconsciente). La autenticidad de esas señales son las que hacen creíbles las amenazas, las que contagian el entusiasmo o las que descubren la habilidad del sujeto, entre otros muchos efectos. Por eso deben categorizarse como Señales de Influencia (SDI). Es más fácil que haya personas de bajo RNM y alto SDI que al contrario, algo que explica, por ejemplo, la presencia de líderes internos en las organizaciones; esas personas ocupan puestos poco relevantes pero tienen un alto potencial de realización profesional en el medio y largo plazo.

En la vida diaria confundimos con frecuencia ambas categorías, circunstancia que puede ponernos en desventaja en situaciones adversas. La expresión española alguien que confunde cortesía con debilidad nos muestra con nitidez a las personas de RNM bajo y con dificultades tanto para comprender la realidad del interlocutor como el papel que esas mismas personas representan en la vida diaria. Obviamente, el éxito profesional y emocional se encuentra estrechamente vinculado con las habilidades RNM y SDI.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tú eliges tu actitud. No es ella la que te elige a ti

El campeón Seabiscuit y el trabajador autónomo fracasado Charles Howard quien supo renacer de sus propias cenizas junto a otros dos fracasados (un jockey tuerto y un homeless). Fernando Savater se inspiró en esta historia para su libro La hermandad de la buena suerte y yo lo hice anteriormente en  mi libro El clan de los soñadores fértiles cuya segunda edición ofreceré gratuitamente para su descarga en la web como mi aportación al cambio de actitud que todos
precisamos urgentemente en estos momentos. 


*     *     *

Lo peor de la crisis no es el desempleo. Lo peor de la crisis es el pesimismo. Y no se trata únicamente del pesimismo de una persona, sino de toda una sociedad. Es sumamente contagioso. Es la peste de estos duros años.

Los pesimistas se justifican como "optimistas informados", un subterfugio que más bien tira a memez: el pesimismo reniega de la búsqueda de la información. No puede estar informado. Nunca.

El pesimismo nos dijo que no nos quedaba otra que sentarnos en la cuneta del camino y lamernos las heridas. Muchos lo creímos así, porque se presentó como una fiera y cuando nos enseñó los dientes, nos atemorizó. La palabra imposible acudió a nuestros labios como un perverso conjuro que nos paralizó a muchos. La ira y la indignación llegaron después... pero el miedo no se desvaneció.

Así pues, como defensa ante la fiera, nos dejamos devorar por ella una y otra vez. Una mala costumbre. Un malvivir.

No digo que porque te sacudas el pesimismo de encima las cosas te van a ir mejor; lo que afirmo es que a todos nos irá mejor si todos adoptamos la conveniente actitud: no hay líderes que vayan a hacer ese trabajo por nosotros. Ten presente que la costumbre del abatimiento se aprende de igual forma en que se entrena el hábito de la voluntad.

¿Y la buena noticia? La fiera no está. En realidad, nunca estuvo. Pero tú sí, porque estás aquí viviendo la más feliz de las victorias: volver a nacer.

No te digo que te conviertas en un bambi, no digo eso. Digo que no dejes que el pesimismo del vecino te contagie y que le adviertas de que lleva encima un fardo inútil.

Elegimos nuestra actitud. No es ella quien nos elige.