sábado, 14 de enero de 2012

Damas y caballeros



Pierre Ambroise Choderlos de Laclos, autor de la escandalosa novela epistolar Las amistades peligrosas.
 Era escritor aficionado, pero se propuso que su obra "hiciese ruido" y que se siguiese hablando de él
"incluso después de muerto". Estas líneas demuestran que ciertamente lo consiguió.

Bajo este texto, John Malkovich y Glenn Close, quienes dieron vida en la pantalla a los desaprensivos y
libertinos seductores que destrozaban las vidas de las víctimas que caían bajo los efectos de sus desaprensivas maniobras .


En el ensayo La edad de la Razón, Chesterton se preguntaba si un caballero del siglo XVIII sería capaz de seducir a una dama del siglo XX. En el momento en que el autor se había hecho la pregunta, a principios del siglo XX, ciertamente había damas, aunque ya empezaban a escasear los caballeros, pero lo que inmediatamente me vino a la mente fue si, en el caso de que hoy en día fuese posible encontrar a un caballero superviviente, ¿llegaríamos a localizar por lo menos a una dama para llevar a cabo el experimento?

Precisamente esta misma mañana venía en la prensa que Malkovich se encuentra dirigiendo la versión teatral de la obra, pero actualizada: en lugar de cartas, la maquiavélica seductora y el despiadado seductor... ¡se intercambian correos electrónicos! 

Los tiempos han cambiado y ciertamente me reconozco algo chapado a la antigua. Aprendí que al dirigirse a un público, se debía comenzar por decir "Señoras y señores..." o bien, "Damas y caballeros...". Pero vamos  viendo que eso ya empieza a ser historia. Ahora se pone a la mujer en la cola: compañeros y compañeras, amigos y amigas, etcétera. Me parece de un mal gusto de todo punto insufrible, algo que me recuerda a una anécdota que cuenta el orador y profesor de oradores Lord Janner sobre su padre, cuando habiendo éste recibido una invitación que rezaba en su encabezamiento: "Para el muy honorable Lord Greville Janner, consejero del reino y miembro del Parlamento, Londres", el texto de la misiva comenzaba así: "Estimado señor o señora...".

El lunes voy a comprarme sin falta una peluca plateada.

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2 comentarios:

  1. Hola Jose, excelente artículo, no lo había pensado pero ciertamente es un paso atrás, literalmente, ahora el masculino precede al femenino.

    Enhorabuena y un cordial saludo

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  2. Es curioso, ¿verdad? Supongo que en realidad subyace una intención no del todo racional que en realidad lo que busca es mostrar un plano de igualdad o algo así, pero que no está estructurada. En fin, ¡yo prefiero los buenos modales!
    Un abrazo,
    Jose.

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