sábado, 7 de enero de 2012

Las 48 Leyes Inmanentes de la Vida. Leyes 26 a la 33



Esta serie de seis entregas, en cada una de las cuales se listan ocho Leyes Inmanentes de la Vida, se encuentra inspirada en el clásico Arte y oficio del teatro, de  Alan Ayckbourn, y que yo he aplicado al Teatro de la Vida, esto es, a los negocios, al amor, la ciencia, el aprendizaje, el compañerismo y en general, a todo aquello que conlleve la conversión de una idea en una realidad tangible.Hoy tenemos las Leyes Inmanentes de la vida desde el número 26 al 33. Al igual que las anteriores, son incontestables, certeras, absolutas. Utilízalas.

ENLACES A LAS LEYES ANTERIORMENTE PUBLICADAS:

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LAS CUARENTA Y OCHO LEYES INMANENTES DE LA VIDA. LEYES 26 A LA 33

Ley 26
"Actuar ante el público exige valentía. Puede que nunca hayas actuado ante el público, pero ésta no será la primera vez que hayas sido valiente". Fuiste valiente la primera vez que berreaste porque tenías hambre y tus berridos hicieron que los demás te alimentasen. No me vengas ahora con cobardías y que si tienes timidez y que si esto o que si lo otro. Nada hay más vulnerable que un bebé. Ni nada más temible que un bebé irritado.

Ley 27
"Los aplausos del público no llegan si no se los espera". En el momento en que alguien se compromete con el éxito, comienzan a suceder cosas inexplicables que no hubiesen sucedido si no hubiese tenido lugar ese compromiso (esto último no es mío, sino de Goethe, y créeme, fue un tipo que sabía muy bien, y por propia experiencia, en lo que consistía el éxito). Comprométete. Sobre todo con tu propio éxito.

Ley 28
"Tu punto de vista no tiene por qué coincidir con la realidad". La realidad no solamente se percibe. También se crea. Homero no dijo nada acerca de lo que Paris y Helena sentían el uno por el otro, pero Shakespeare dejó muy claro el placer inmenso del poder amanecer junto a la persona amada. Y Cervantes desmanteló todo lo que el mundo creía acerca de la verdad, todo lo que el mundo creía acerca de la fantasía. Creó un mundo de libertad a tu disposición. Róbales su ingenio. Con todo descaro.

Ley 29
"El actor o la actriz que no añaden valor a la obra, con independencia de lo que quiso decir el autor o lo que pretendió corregir el director, nunca llegarán a nada". Añade valor. A lo tuyo o a lo ajeno. Siempre añade valor. O no hagas nada.

Ley 30
"La seducción requiere el deseo de ser abrumado, sobrepasado, arrasado". Si el objetivo de tu obra se encuentra por debajo de estos tres propósitos, dedicate a cualquier otra cosa y no nos hagas perder el tiempo a los demás.

Ley 31
"Ten siempre presente que lo has imaginado para que se represente en el Teatro de la Vida debe ser algo que los demás puedan reconocer, prever o sospechar". ¡¡Aunque no fuesen capaces de reconocerlo, preverlo ni sospecharlo!!



Ley 32
"No trates de ser un genio. Limítate a trabajar duro". La inspiración siempre llega MIENTRAS estás trabajando, no ANTES de que hayas empezado a hacerlo.

Ley 33
"Lo normal no es que cualquier persona consiga encontrar la idea que busca. Es mucho más posible el que la idea sea la que encuentre a la persona". Al rabino Kotzker sus estudiantes le preguntaron: "Dinos, Rabí, ¿dónde está Jehová? Y   Kotzker contestó: "En todo lugar donde le dejes entrar" (citado por Azriela Jaffe en Cree su propia suerte)
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