miércoles, 8 de febrero de 2012

Las 64 Leyes del Cielo. Leyes Celestiales de la 25 a la 64

Con esta entrada concluyen las 64 Leyes del Cielo. Para consultar las leyes anteriores, acceder a los siguientes enlaces:

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Leyes anteriores

25.    No hagas demasiado caso de todo lo que te diga el maestro. Tú también cuentas. Pero escúchale con atención antes de abrir la boca.
26.    No vale la pena instruir a quien no desea ser instruido. El alumno debe ser diligente. Yo levanto una de las cuatro esquinas del lienzo que cubre la sabiduría, pero si el alumno no se esfuerza por descubrir las otras tres, no merecerá mi atención.
27.    Ese alumno que se viste como los maestros y procura caminar junto a ellos, no busca ser más sabio, sino aparentarlo.
28.    ¿Qué se puede hacer para añadir valor a nuestra mente? Despertarla con la poesía, afirmarla con hábitos saludables y fortalecerla con la música inteligente. Si tu ocio es vulgar, serás vulgar.
29.    ¿Debe tener la persona superior todas las habilidades? Sólo es preciso que tenga las suficientes para cumplir su misión. Toda otra pretensión es vanidad y ridículo.
30.    A fin de abrir mi mente utilizo los textos.  Para dominarme, me sirvo de los buenos hábitos.
31.    Antiguamente las personas estudiaban para perfeccionarse a sí mismas y compartir su sabiduría con los demás. Ahora sólo estudian para obtener un empleo. Después se sorprenden cuando el rey los expulsa de la corte.
32.    El defecto que abruma a quien gusta de la benevolencia pero no ama el estudio es la estupidez.
33.    Quien reverencia la sabiduría pero no se complace en el estudio caerá bajo el peso de la confusión.
34.    ¿Ama la sinceridad  pero reniega del estudio? Lo pagará con reiterada ansiedad.
35.    Veo que amas la sencillez, pero no estudias: te estás convirtiendo en una persona grosera.
36.    Quien ama la valentía pero no el estudio caerá en el pozo de la brutalidad.
37.    Si eres firme, pero no estudias, te tendrán por soberbio y verás cómo las puertas se cierran ante ti.
38.    Lo escuché y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí.
39.    30. Hay muchos que tal vez puedan seguir el Camino, pero no podrán permanecer firmes en él y, en el caso de que permanezcan firmes, no podrán adaptarse a las circunstancias cambiantes.
40.    Es difícil ser pobre sin lamentarlo. Ess fácil ser rico y no ser orgulloso, pero pocos lo consiguen.
41.    La vida de la persona superior cuenta con tres mágicos atributos: carece de angustia, no siente dudas y no carece de valor.
42.    El agua profunda se cruza vestido. Para atravesar un vado basta con alzarse el vestido.
43.    El cuerpo nos pertenece, eso es cierto, pero también nosotros le pertenecemos a él. Cuidémonos mutuamente el uno al otro
44.    La persona superior pone sus palabras en práctica antes de pronunciarlas. Es a continuación cuando habla en congruencia con las acciones que ya ha llevado a cabo.
45.    La persona superior piensa en la virtud, el hombre vulgar en la comodidad; el hombre superior piensa en los castigos, el hombre vulgar en las gracias que pueda recibir.
46.    La persona superior anhela y crea el futuro. La persona inferior se ve sofocada por las preocupaciones.
47.    Lo que busca la persona superior se halla dentro de sí misma, lo que busca la persona vulgar resulta que siempre está en los demás.
48.    Una persona superior es aquella a la que se puede poner bajo su tutela un joven desvalido, el Gobierno de una nación y el parto de una vaca. Sin duda alguna.
49.    La persona superior es digna y no necesita alardear de ello. La persona vulgar se muestra orgullosa aún careciendo de dignidad.
50.    Si no se usan las palabras adecuados para describir una situación, habrá un desajuste entre lo que las palabras pretenden representar y lo que la situación realmente es. Si eso sucede, fracasarás. Fíjate bien en la realidad de las cosas y en lo que quieres conseguir. Hacerlo de otro modo equivale a engañarse a cambio de nada, porque quien desconoce el significado de las palabras no puede conocer ni a los hombres ni a las situaciones.
51.    La persona superior, si ocupa el puesto que le corresponde y lo hace con responsabilidad, es probable que sea respetada.  Si se encuentra en un lugar inadecuado por su rango o sus aptitudes y no es consciente de su irresponsabilidad, será humillada.
52.    La persona superior tiene tres principios de conducta: en sus gestos y forma de caminar no se advierte ni violencia, ni  timidez ni arrogancia. La expresión de su rostro sugiere sinceridad y sus palabras, así como la entonación de las mismas, complacen por su elegancia. En cuanto a las insignificancias del protocolo y los asuntos  legales para eso ya están los funcionarios con experiencia.
53.    Las personas que hablan con soltura, pero lo que dicen carece de sabiduría, a veces son escuchada durante cierto tiempo. Son las personas que escuchan más de lo que hablan aquellas a las que los demás acostumbramos a pedir su opinión acerca de las cosas importantes.
54.    No debe preocuparte el que no hayas un puesto que querías ocupar, sino el que no hayas sido digno de tal puesto, del mismo modo que no debes sentir inquietud por no ser famoso, sino por no haber alcanzado los méritos para serlo.
55.    Cuando veas  a personas admirables, piensa en cómo igualarlas. Cuando veas a personas zafias, incultas y malvadas, procede inmediatamente a examinarte.
56.    You  era un hombre capaz de tomar decisiones, ¿qué dificultad tendría si ocupara un puesto de gobierno? Ninguna. ¿Por qué dudaba entonces?
57.    Quien presenta un aspecto fiero, pero es débil por dentro, da lástima.
58.    Es imposible que puedas comportarte con timidez si no tienes previamente una imagen inflada, y por lo tanto falsa, de tu propia importancia. 

59.    Como cortas y afilas, como tallas y pules: el trabajador manual que quiere hacer bien su trabajo primero saca filo a sus herramientas .
60.    Los discursos astutos echan a perder la virtud y la falta de paciencia echa a perder los grandes propósitos.
61.    Si caes, ponte en pie. Si lloras, retírate a un lugar apartado y deja que las lágrimas agoten su caudal. Atribuimos a la tristeza un poder del que carece: somos nosotros quienes se lo otorgamos a ella.
62.    La persona inferior no alcanza a comprender el poder de lo espiritual y de lo simbólico porque la tenacidad es para ella un valor ajeno. Busca el mejor Tú que puedas llegar a ser. Y búscalo cada día.
63.    Comprométete. Cada día, cada hora y cada minuto. Cuando debas descansar, comprométete con el descanso y señala de antemano su principio y su fin. Rige tu vida con tenacidad y ella será tu dulce compañera.
64.    Recuerda que desciendes de los hombres y mujeres que, luchando contra la adversidad, sobrevivieron frente a un mundo hostil y feroz para que su sangre, a través de los siglos, haya llegado hasta tus venas. Sería injusto que con tal valiosa herencia te acobardases ante las dificultades que la vida te pueda plantear.

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