martes, 21 de febrero de 2012

Los Dos Hábitos Maravillosos

El escritor de Túnez Photo by Terricolensis
 
El primer empleo, el primer negocio, deseo, beso, logro. La primera revelación, recompensa, bendición. El primer equilibrio a bordo de la bici, el primer traje, la primera victoria, la primera escapatoria cuando todo se daba por perdido, la primera muestra de valor, de carácter, de sensatez, la primera responsabilidad. La primera amistad, el primer amor.

La primera vida.

¿Por qué esas sensaciones tienen que pasar al estante de los simples recuerdos? ¿A santo de qué darnos por vencidos al darlas por irrepetibles?

Del mismo modo que la dignidad es algo que es imposible mendigar ni otorgar, puesto que se posee o se carece de ella, así la felicidad no es cosa que cumpla esperar. En nuestras manos se encuentra el poder de hacer de ella una actitud y un hábito. No es simple palabrería: la Voluntad es el único elixir que  el ser humano puede concederse sin pedir permiso a nadie. La Voluntad es la esencia misma de la libertad.

El ser feliz no es más que una costumbre, que cuanto más se practica, más sólida se hace, y esa costumbre mana de los  Dos Hábitos Maravillosos:

1. El Hábito de la Grandeza: nadie ha sido respetado jamás por aquello que ha obtenido, sino por lo que ha dado. Que cada día haya grandeza en nuestros actos y en nuestros pensamientos. No necesitamos un fotógrafo a nuestro lado para inmortalizar el acontecimiento.

2. El Hábito de la Cordura: antes de hacer algo, piensa qué es lo que pasaría si no lo hicieses. Si la respuesta es algo capaz de causar un mal, a ti o a tus seres queridos, sencillamente, haz cualquier otra cosa más inteligente.
 
Fáciles de recordar. Fáciles de poner en práctica.




No hay comentarios:

Publicar un comentario