jueves, 8 de marzo de 2012

Los dos principios básicos e inmutables del Marketing Personal


Aristóteles refiere la anécdota del tirano Hierón (s. V a.C.) cuando éste preguntó al filósofo Simónides si era mejor ser rico o ser sabio. Simónides contestó inmediatamente: "Ser rico, sin duda alguna". El tirano le preguntó por qué y Simónides se lo aclaró así: "¡Porque veo que los sabios se pasan la vida a las puertas de los ricos!".

Lo curioso es que Simónides no solamente era rico, sino que fue el primer escritor del que tenemos noticia de que cobrase por escribir un poema.  Otro contemporáneo de    Simónides, el poeta Teognis de Mégara, fue el primero en "firmar" sus poemas (les ponía un sello, un sphragis). Teognis, en realidad, fue el inventor del copyright cuando proclamó: "Estos son los versos de Teognis de Mégara, famoso entre los hombres todos".

Sin enfocamos lo anterior con visión de siglo XXI,  veremos que Simónides y Teognis actuaron conforme a los dos principios nucleares del Marketing Personal:

1º No debes cobrar por lo que haces o dices, sino por el talento que te permite hacer o decir cosas de valor. Si confundes lo uno con lo otro nunca tendrás ni sabiduría ni riqueza.


2º Tanto tus palabras como tus actos deben mostrar tu sello personal. En el momento en que imitamos la forma de hacer y decir de los demás, estamos firmando la sentencia de muerte de nuestra imagen personal.


Corolario de Hermida sobre el Talento: "Si crees que no tienes talento no necesitas un maestro, sino un oculista. ¡Todos tenemos talento! Otra cosa es que no lo sepamos ver ni hacer ver.

Ilación del Corolario de Hermida (también conocido como Ley de la Desvergüenza de Anatole France): "Cuando escuches algo brillante, escríbelo y fírmalo".


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