sábado, 2 de junio de 2012

Dominación, sumisión y "muerte social"

A propósito de la conferencia que impartí el pasado jueves en el Colegio de Médicos de Tortosa, basada en mi anterior libro "Hablar sin palabras", incluí un par de dinámicas que ponían de manifiesto cómo en apenas 8 segundos todo el mundo tiene la capacidad de posicionar su imagen ante los demás con el debido control.

Es significativo que, en el campo de la Medicina, el asunto presenta una especial importancia: el tema es la salud, y más allá de ésta, la vida misma, constituyendo la credibilidad del profesional sanitario un asunto de todo punto crucial.

Al terminar la conferencia, una de las preguntas que planteó el público fue la de si el descontrol sobre la gestualidad puede acarrear la denominada muerte social. La respuesta es que sí, pero hay que advertir que lo que sucede es que resulta más fácil posicionar una imagen personal positiva en una primera interacción personal (si se aplica la correspondiente dosis de tenacidad, de actitud y de osadía) que el reconducir una mala (o inadecuada) primera impresión.

La muerte social no es un acontecimiento súbito. Tiene lugar a través de un proceso reiterativo y de efectos cada vez más  intensos y más contagiosos, que culminan con la "desaparición" del propio sujeto. Por cierto, que es el mismo sujeto quien, a través de un proceso paralelo de indefensión aprendida, contribuye de forma decisiva a la producción del fatal desenlace.



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