martes, 23 de octubre de 2012

Ojito con las Cruzadas contra el Mal


Sobre estas líneas, el matemático y economista Barry J. Nalebuff. Es profesor en la 
Yale Business School y está considerado uno de los mayores expertos del mundo 
en Estrategia y Teoría de Juegos.

Conocí al doctor Nalebuff con motivo de la celebración del primer Congreso Iberoamericano de Finanzas que se celebró en Madrid. Unos meses más tarde me envió una foto de su despacho: su mesa de trabajo (un sencillo y vetusto pupitre) se apoyaba contra una pared, y en lo alto de la opuesta, encima del marco de la puerta, mantenía una papelera enmarcada en el soporte de una canasta de baloncesto.Solamente eso ya es un puntazo.

Pero mi fascinación por Nalebuff vino a raíz de la lectura de Pensar estratégicamente, un libro que me abrió los ojos ante la omnipresencia práctica de las matemáticas en la vida cotidiana, y que de alguna forma me impulsó a escribir La estrategia de la mentira, introduciéndome en el conocimiento de la forma en que la gente puede llegar a tragarse las patrañas más inconcebibles, sobre todo las difundidas por correo electrónico con el latiguillo de "haz llegar este mensaje a todas las personas que conozcas", locución que te incita a creer que vas a formar parte de una excitante cruzada contra el Mal.

Esta mañana he recibido uno de esos correos. Citaba de forma inconexa y disparatada una serie de informaciones que proclamaban temerariamente que "el colesterol era bueno para la salud". ¿Por qué la gente iba a creerse disparate así? Por una única razón: porque el texto citaba "estudios científicos".

Creo recordar que Nalebuff participó en algún momento en un estudio matemático que había analizado varios cientos de tesis doctorales (auténticas) sobre una misma materia, descubriendo que un destacado porcentaje de las mismas contenía literalmente los mismos errores en las referencias bibliográficas. Es decir, que los doctorandos no habían leído las obras que citaban (se habían limitado a copiarlas de otras tesis anteriores), que los profesores las desconocían y que, en defintiva, todo el mundo casualmente se encontraba mirando hacia otra parte mientras silbaba una cancioncilla.

Si los sesudos académicos se lo tragaban, ¿por qué no íbamos a hacerlo tú o yo?


Nota bene: el correo que comento no contraponía las lipoproteínas de alta densidad (HDL) al colesterol LDL o colesterol "malo". Todo el colesterol era "bueno" y punto.

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