lunes, 31 de diciembre de 2012

El poder de convicción de la parte irracional del discurso


En la foto, mi amigo el profesor Carles Caño, con la silla encima de la mesa en su aula de informática, en Barcelona. Carles es de la opinión de que no hay aprendizaje si no hay motivación inicial. El mayor obstáculo para la efectividad de una comparecencia pública (por ejemplo, una presentación comercial, un discurso político o una charla de motivación dirigida a un equipo deportivo) es la incapacidad para captar la atención del público antes de empezar a hablar. Obviamente, el recurso escénico debe encontrarse adaptado al perfil del público. No puedes hacer algo así en la ceremonia de investidura académica, como en el famoso discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford, pero el CEO de Microsoft, Steve Ballmer, no sólo puede subirse a la mesa, sino pegar enloquecidos brincos a lo largo del escenario y chillando como un loco.


Y aquí estoy yo en la Universidad de Jaén, también con una silla encima de la mesa, pero ésta  preparada para los alumnos. Carles y yo no nos habíamos puesto de acuerdo para hacer algo así; llegamos al mismo recurso partiendo de las mismas fuentes y experiencias, cada uno por su cuenta. En ambos casos se trataba de ejecutar satisfactoriamente la  etapa de comunicación prelingüística destinada a captar la atención del público, fase previa a la argumentación retórica, según Quintiliano (orador hispanorromano del siglo I d.C. y padre del arte retórico). La innovación no consiste en ponerse encima de la mesa (eso no sería más que una extravagancia), sino que la acción debe encaminarse a la obtención de un resultado, que en mi caso consistía en que los alumnos de ADE, tras la licenciatura, se planteasen seriamente la creación de empresas y que, como mínimo, consiguiesen crear sus propios puestos de trabajo.

En la foto de abajo, el aula. Los alumnos (más de doscientos) se implicaron desde el primer momento creando grupos de trabajo, tomando decisiones de ideas de negocio, estructurando argumentos convincentes, eligiendo a sus portavoces y exponiendo en plenario hasta un total de diez proyectos distintos.



La comunicación prelingüística desempeña un papel esencial en la comunicación entre los seres humanos. Los argumentos, por muy poderosos que sean, pierden su capacidad de convicción si previamente no se ha captado la atención de la audiencia desde un punto de vista puramente fisiológico (vista, sonido y, en determinados casos, incluso el tacto).


JOSE HERMIDA
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