jueves, 6 de diciembre de 2012

Gestión racional del fracaso



"Ánimo, chico, que tú puedes" son las palabras de motivación
más estúpidas que he escuchado en toda mi vida.
J. Hermida

En el año 1876, en Redondela, provincia de Pontevedra, se finalizó la construcción del Viaducto Madrid, un ingenioso puente para el ferrocarril realizado con una bella celosía de hierro forjado. Lo peor sucedió cuando las autoridades informaron al contratista, Pedro Floriani, que no se le pagaría el trabajo porque el puente estaba mal construido y no podía entrar en funcionamiento. Al recibir la noticia, Floriani se arrojó al vacío desde lo alto del puente con el ánimo de quitarse la vida.

Pero no murió.

Quedó con graves lesiones y sobrevivió el tiempo suficiente para ver circular los trenes a través de su obra: habían sido los peritos inspectores quienes se habían equivocado en su informe. Actualmente, el Viaducto Madrid de Pedro Floriani está catalogado como Bien de Interés Cultural.


Hay algo mucho peor que el fracaso: su anticipación. Olvidamos con frecuencia que a la noche más negra le sucederá irremisible y felizmente un nuevo día. Sólo las personas que mantienen ese ánimo a lo largo de la oscuridad del alma consiguen alcanzar el final del túnel.

No es cuestión de técnica, sino de decisión racional. Es competencia de nuestra voluntad la forma en la que podemos gestionar el fracaso. Podremos elegir entre el abatimiento y la ira, entre la angustia y la serenidad, entre el desconcierto y el análisis.

El colapso del "Galloping Gertie, otra bella obra de ingeniería que tuvo lugar en 1940, fue debido al "efecto de resonancia" durante un vendaval (la resonancia es el fenómeno que tiene lugar cuando se toca una nota continua con un instrumento de cuerda, por ejemplo, un violonchelo, y otro instrumento que se encuentre exactamente igual afinado que el que da la nota inicial, empieza a sonar por su propia cuenta, sin que ninguna persona lo toque. En el video se ve el efecto causado por el viento cuando entra la frecuencia natural de los materiales del puente y cómo aumenta de forma aterradora hasta que sucumbe por completo.



El Galloping Gertie se vino abajo y se encuentra hundido en el río. Lo interesante es que, de alguna forma similar a lo que no ocurrió en Redondela, forma parte del Registro de Lugares Históricos de Estados Unidos desde 1992 y sus restos, sumergidos bajo el agua, se encuentran protegidos por las leyes penales.

Jose Hermida

NOTA BENE: El efecto de resonancia resulta extraordinariamente similar al proceso que tiene lugar en la evolución de una discusión de pareja: la violencia crece por efecto de la retroalimentación emocional suscitada a través del diálogo. Muchos matrimonios no se vendrían abajo si los cónyuges comprendiesen la entidad del fenómeno, y más que probablemente, muchas empresas hubiesen seguido en pie si sus socios hubiesen podido leer este post antes de derrumbarse por efecto de la ira resonante.




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