martes, 25 de diciembre de 2012

Últimas noticias sobre la motivación: cómo NO motivar a un pesimista.




El psicólogo Dan Gilbert propone un curioso ejemplo acerca de cómo funciona el mecanismo de la malas decisiones. Imagínate una oferta turística de un viaje a Canarias cuyo precio, con alojamiento incluido es de 700 euros, pero esta oferta te lo deja en solamente 400 euros. Al cabo de unos días decides contratar el viaje, pero ahora resulta que el precio es de 500 euros. ¿Qué harías? La mayoría de la gente desiste de contratar una oferta así porque compara el presente con el pasado. A pesar de que se trata de una buena oferta (tiene menos coste que el de 700 euros).

El pesimismo funciona de forma similar, porque lo que aterroriza al pesimista no es el presente, sino el futuro. Cuando ingenuamente alguien intenta animar a un pesimista diciéndole que las cosas saldrán bien, es decir, invocando el futuro en el tiempo verbal, el pesimista se aterroriza todavía más, porque no es el problema lo que le asusta, sino el hecho mismo del futuro, de la incertidumbre.

Paradójicamente, a un pesimista sólo se le puede impulsar hablándole de acontecimiento buenos que tuvieron lugar en el pasado. 

Este es un ejemplo más de cómo el sentido común y la lógica no siempre son las mejores herramientas para animar al prójimo.

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