jueves, 28 de marzo de 2013

El perverso poder del Ahora.


Rudolf Steiner, filósofo croata, ingeniero, dramaturgo, pensador social (y para algunos, esoterista). Creador del movimiento antroposófico y del sistema educativo Waldorf. Sus ideas resultan aplicables en múltiples áreas de la vida, desde la familia hasta la economíay desde la filosofía hasta la forma de organizar la agricultura.

Steiner se ocupó, entre otros muchos asuntos, del perverso poder que el momento presente ejerce sobre nosotros: cómo nos agobiamos ante los problemas en lugar de aplicarnos a su solución, así como de la tozuda e inservible manía de ir poniendo parches a nuestras vidas en lugar de vivirlas.

El filósofo inglés Colin Wilson comenta en su ensayo* sobre Steiner la engañosa visión del Ahora, esa especie de superchería mental que nos lleva a convertirnos en auténticos esclavos de nuestra tristeza, a sentirnos incapaces de tomar decisiones inteligentes y por encima de todo ello, a dilapidar nuestra energía mental en la estúpida tarea de sufrir.

Gloso a continuación en cinco puntos las líneas maestras de los efectos perversos del Ahora:


1. La supervivencia del ser humano en medio de un mundo hostil se consiguió gracias a su capacidad para centrarse en lo particular, en los múltiples problemas del día a día (cobijo, defensa contra los depredadores, lucha contra las enfermedades, etcétera).
2. Steiner llamó a ese recurso de enfoque en lo inmediato "el microscopio mental", y lo cierto es que funcionó más o menos bien durante miles de años.
3. Con el desarrollo social, el microscopio pasó a convertirse en un instrumento inútil, porque obligaba a exagerar la ya de por sí extraordinaria complejidad derivada de las interacciones sociales, de los avances tecnológicos y de las políticas económicas improvisadas, falaces o sencillamente estúpidas.
4. La consecuencia es que hoy la inmensa mayoría de las personas del mundo occidental tiende a exagerar todos los problemas (debido a la sobrevaloración cultural del microscopio) tanto si se trata de salud, alimentación, cultura, economía, realización personal, aprendizaje o cualquier otra cosa.
5. La dominancia del microscopio ha provocado que el ser humano carezca de visión en el largo plazo, que no comprenda ni ambicione un horizonte compartido con otros seres humanos, algo que, obviamente, afecta a los valores sociales, la justicia y la creatividad. 

Es debido a lo anterior por lo que la grandeza personal no se asume como valor útil y solidario. Por eso la fidelidad y la bondad se reinterpretan como manifestaciones de la debilidad del carácter. Por eso amor y placer pugnan entre sí en lugar de complementarse. Por eso se admira de forma tan silenciosa como hipócrita al triunfador social que finge inteligencia, cuando sólo abunda en brutalidad y perversión.

Y lo más terrible de todo es que estemos viviendo la experiencia de cada día como una concatenación de episodios de resignación, cuyo efecto más pavoroso es el de la pérdida de la autoestima y de la conciencia de la posesión de nuestro valor más fértil y arrollador: nuestra dimensión de seres humanos, capaces de concebir sueños fértiles, sólidos y tangibles, pero que sucumben antes de nacer bajo el insoportable peso del Ahora.

Ha llegado el momento de que prescindamos de ese obsoleto microscopio y comprendamos, en palabras de Steiner, que "hemos estado viviendo en una especie de barrio sórdido de la mente, cuando en realidad, cada uno de nosotros es propietario de un palacio".

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*Wilson, Colin. Rudolf Steiner. El hombre y su visión. Urano, 1986.



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