sábado, 15 de junio de 2013

La cosa del sexy llevada al límite

En Perdición, Fred MacMurray y Barbara Stanwyck prenden fuego a la pantalla sin necesidad 
de camas ni destapes ni ordienarieces de ningún tipo (salvo una pizca de sofá). El título en inglés fue el de "Doble indemnización", que enfatizaba el tema económico de la compañía de seguros, y que daba soporte a la trama, mientras que en Hispanoamérica se tituló Pacto de Sangre, lo cual resultaba no sólo congruente, sino  explicativo, aunque no iba del todo al fondo del asunto. El término "Perdición" lo explica todo.

El diálogo siguiente es del momento en que Fred y Barbara se encuentran por primera vez y ya se ve que la cosa va de cargarse al marido de ella. Fred se pone como una moto, y Barbara lo frena al mismo tiempo que le da al acelerador, la muy pícara:

BARBARA: ¿Sabe en cuántas millas por hora está el límite de velocidad en el estado de California?
FRED.- A cuarenta y cinco. ¿A cuánto iba yo, agente?
BARBARA.- A noventa.
FRED.- ¿Va a multarme?
BARBARA.- Creo que no. Siga.

Los diálogos son de Raymond Chandler (mi favorito entre los favoritos. Homero está bien, pero Chandler es una pasada). La película la dirigió W. Wilder en 1939. Chandler acababa de publicar El Sueño Eterno, que después, en 1946 consagraría a Humphrey Bogart como especialista en la cosa del macho duro con el alma sensible, ya me entendéis.

jose hermida

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