domingo, 24 de noviembre de 2013

La soberbia, ese vicio implacable.


Fotograma de la película The Force of Evil, del casi desconocido director 
Abraham Polonsky, una auténtica joya del cine negro rechazada por
el público, y su director, por todo el mundo.
 
The Force of Evil esta considerada por el Registro Nacional del Cine (Biblioteca del Congreso de los EE.UU.) como una obra de arte por su relevancia cultural, histórica y estética. Ciertamente su director, A. Polonsky, fue objeto de persecución por la caza de brujas de los años cincuenta, pero muchos otros también lo fueron y no fueron borrados del mapa como él, algo que resulta relevante dado su indiscutible talento.
 
En realidad, Polonsky era un genio a la hora de enemistarse con la gente, especialmente con sus colaboradores. Era un especie de máquina de crearse enemigos, un genuino experto en fracasos.
 
La soberbia es tal vez la característica más corrosiva de todo perfil humano: cuando ya ha devorado todo lo que nos rodea, comienza a salivar con la vista enfocada en nosotros mismos.
 
 

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