jueves, 19 de diciembre de 2013

Cómo generar un hábito beneficioso

Dale Carnegie nos enseñó que solamente hay una forma de hablar bien en público, y que consiste en... ¡hablar en público! Por extensión, sólo hay una forma de ser responsable, honesto, valiente o razonablemente mejor cada día, a saber: ¡siéndolo!
 
¿Es muy difícil todo eso? Por supuesto que sí. Pero tú has hecho cosas mucho más difíciles. ¿Te acuerdas de cuando por primera vez fuiste a una clase práctica para sacarte el permiso de conducir? Esto fue lo que te dijo instructor:

 
Te pareció imposible, el vehículo se caló y encima el instructor te reprochó tu falta de atención. Pero lo lograste. ¿Por qué? Porque lo hiciste una vez, y otra, y otra y otra más. Ahora manejas con toda soltura, ¿no? En los cursos para hablar en público no es raro que un alumno te diga:

  ¿Cómo voy a ser capaz de memorizar mi discurso, analizar a la audiencia, respirar de la forma adecuada, mover las manos para subrayar una determinada frase, adoptar una postura convincente que transmita credibilidad y, al mismo tiempo, fijarme en el efecto que mis palabras producen entre las personas que me escuchan?

Sólo hay una respuesta: haciéndolo cada día. Liderando nuestras respuestas emocionales y no dejándonos llevar por nuestras emociones; siendo conscientes de lo que hacemos y de lo que decimos. Siendo dueños de nosotros mismos. En la vida diaria no nos fijamos en los demás ni en la impresión que les producimos. Lo que sucede es que no prestamos atención a lo que hacemos ni a lo que hacen los demás; somos como somos. Es como si en cierto momento de nuestras vidas hubiésemos decidido dejar de aprender.
 
Así que hazlo, y hazlo otra vez y vuelve a hacerlo d nuevo. No hay receta mejor.

1 comentario:

  1. Esto es una verdad como un templo. Cuando lo pruebas, y "compruebas" que funciona, luego, a veces, te da reparo quejarte ante ti mismo. Saludos, Jose.

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