jueves, 12 de diciembre de 2013

Pepito Grillo, el Oso Malo y las preguntas que nos hacen daño.

 
El Bosque Tenebroso que conduce a la guarida del Oso Malo (en realidad, el Monte de Utilidad Pública nº 268 de la Sierra de Arcones, entre el que me perdí la semana pasada hasta que conseguí orientarme). Sin embargo, el auténtico peligro no se encuentra ni en el oso ni en el bosque, sino en las preguntas impertinentes que a veces nos hace otro animal llamado Pepito Grillo.

En la película El desafío, Charles (Anthony Hopkins) y Robert (Alec Baldwin) tienen que defenderse de los ataques de un descomunal oso que los acosa día y noche. La tarde anterior el oso ya se había merendado a otro compañero llamado Stephen . Pero antes de que eso hubiese tenido lugar los espectadores asisten a un diálogo muy interesante:

ROBERT.- Creo que nos espera una larga caminata...
STEPHEN.- Nos espera una larga… ¿qué? ¿Qué significa eso? [Stephen, presa del estrés, zarandea a Robert. Charles interrumpe la pelea]
CHARLES.- Una vez leí que cuando un hombre se pierde en un bosque, se muere de vergüenza…
STEPHEN.- ¿Qué?
CHARLES.- Se muere de vergüenza. Empieza a preguntarse “¿qué es lo que hice mal?” “¿cómo es que pude meterme en este lío?” Entonces se sienta y ahí se queda, hasta que se muere de hambre, o de frío, o devorado por alguna fiera. Por no haber hecho lo único que podía haberle salvado la vida.
STEPHEN.- ¿Qué es lo que debería haber hecho?
CHARLES.- Pensar.

Como la persona que se ha extraviado "no piensa", muere víctima no de las circunstancias, sino de la vergüenza a la que someten esas preguntas formuladas por lo que en la teoría freudiana se denomina superego, un personaje que Walt Disney inmortalizó con su Pepito Grillo. Ese fastidioso insecto ni siquiera forma parte de nuestra personalidad, sino que, a medida que crecemos, se va instalando en nosotros como una especie de alien (en lenguaje freudiano, representa "los pensamientos morales y éticos de la cultura y está formado por la conciencia moral, que es la la capacidad para la autoevaluación, la crítica y... el reproche).

La próxima vez que usted cometa un error, o bien se encuentre ante una situación "insuperable", no se siente en una piedra esperando a que venga el oso malo y se lo coma. Primero sacúdase de encima a Pepito Grillo y después piense en el siguiente paso que le convendría dar.

Porque si no lo hace así, será bastante probable que venga el Oso Malo y se lo coma a usted de un solo bocado.

1 comentario:

  1. Un exceso de autocrítica puede conducirnos al desastre en lugar de ayudarnos a solucionar los problemas que nos afectan.

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