martes, 26 de noviembre de 2013

Política, verdades a medias y vagos completísimos.

Buscándome en Google (es decir, gugleándome) acabo de encontrarme en el Rincón del Vago en un trabajo titulado PROPAGANDA POLÍTICA DEL PSOE EN LAS CAMPAÑAS ELECTORALES. (1982-1993), donde el autor ha insertado tres breves analectas de mi libro La estrategia de la mentira (Temas de Hoy, 1993). El haberme visto citado en esta web me ha hecho experimentar una agradable confusión. Cuando uno va para mayor, le desagradan las certezas y le divierten las confusiones, hay que ver lo que son las cosas.
 
En un plano completamente anecdótico, transcribo aquí las dos citas:
 
Según José Hermida, "el incumplimiento de promesas declaradas por los líderes, así como la aparente ingenuidad o conformismo por parte de los recipiendarios del liderazgo obedecen a un extraño ritual que parece ser ineludible. Se da por supuesto que en determinadas materias, el emisor del discurso no debe decir la verdad completa. Los receptores del discurso aceptan esta circunstancia como si mantuvieran un acuerdo tácito con los emisores". 
Afirma J. Hermida acerca de las campañas de imagen que "la palabra *imagen* ha alcanzado unas importantes cotas de distorsión significativa. La reiteración del vocablo ha incitado a creer que la imagen, por sí misma, es un objetivo, y no la representación de la realidad, para terminar por convertirse en la realidad misma".
 
 
Ciertamente, poca cosa ha cambiado a lo largo de los últimos veinte años.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La soberbia, ese vicio implacable.


Fotograma de la película The Force of Evil, del casi desconocido director 
Abraham Polonsky, una auténtica joya del cine negro rechazada por
el público, y su director, por todo el mundo.
 
The Force of Evil esta considerada por el Registro Nacional del Cine (Biblioteca del Congreso de los EE.UU.) como una obra de arte por su relevancia cultural, histórica y estética. Ciertamente su director, A. Polonsky, fue objeto de persecución por la caza de brujas de los años cincuenta, pero muchos otros también lo fueron y no fueron borrados del mapa como él, algo que resulta relevante dado su indiscutible talento.
 
En realidad, Polonsky era un genio a la hora de enemistarse con la gente, especialmente con sus colaboradores. Era un especie de máquina de crearse enemigos, un genuino experto en fracasos.
 
La soberbia es tal vez la característica más corrosiva de todo perfil humano: cuando ya ha devorado todo lo que nos rodea, comienza a salivar con la vista enfocada en nosotros mismos.