martes, 23 de septiembre de 2014

Las 3 Leyes que rigen el Poder de Tu voluntad

 

 
 
Heinrich Schliemann, descubridor de Troya y Brad Pitt en su papel de Aquiles. Estando en la pobreza casi  absoluta, Schliemann trabajaba como ayudante de un tendero. Un día, oyó recitar a un pastor protestante borracho unos versos de la Ilíada de Homero. Subyugado por la cadencia rítmica de los versos, y aún sin comprender una palabra, decidió que Troya no era una leyenda.
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Schliemann comprendió que su misión en la vida era la de descubrir Troya. Como autodidacta, aprendió griego con un manual que leía por las noches ayudado por la luz de un candil (dormía  bajo el mostrador de la tienda y asi lo hizo durante años).
 
Comprendió que necesitaba mucho dinero para encontrar Troya y que debía hacerse millonario. Para ello, el lugar adecuado era Estados Unidos. Comenzó a negociar por su cuenta para ganar dinero y viajar a Inglaterra, donde conseguiría un pasaje de barco. Lo hizo. El barco naufragó en la mitad del Atlántico. Volvió a Inglaterra y lo intentó de nuevo. Ya en EE.UU., quince años más tarde, era multimillonario.
 
A los 48 años descubrió Troya. Cuando murió, a los sesenta y ocho años, hablaba 15 idiomas y se había licenciado en dos carreras universitarias.





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 La vida de Schliemann fue una vida que valió la pena haber sido vivida. Se había guiado por un sueño, pero por un sueño fértil. Ya era rico. No  necesitaba el tesoro de Príamo, pero lo descubrió para el mundo. Lo que necesitaba era crear el sentido de su propia vida, de su misión, algo que en El clan de los sueños fértiles llamamos "la vuelta a casa", que consiste en compartir con los demás esos sueños convertidos en realidad. El éxito consiste en eso, no en pagar a plazos un Maserati Ghibli.
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Troya fue el sueño fértil de Schliemann. Lo obtuvo gracias a su voluntad (la tenacidad es consecuencia de la voluntad. Por mucho que "puedas", si no "quieres", las cosas no salen adelante. Es por eso que, tal como te había prometido en el título de este post, te dejo a continuación las Tres Leyes del Poder de tu Voluntad:
 
Ley 1. Si no aplicamos nuestra Voluntad para comprender las razones que impulsan a los demás a creer o negar algo, jamás los podremos convencer de nuestro punto de vista, porque iremos desarmados a un combate en el que los dos bandos huyen el uno del otro. Esto es algo que has visto cien veces en la familia, en el trabajo y con los amigos.
Ley 2. Si no reclamamos a nuestra Voluntad un esfuerzo para aprender y aportamos una pizca de disciplina para que, metódicamente consigamos mayor competencia profesional en el día a día, seguiremos en el sitio en donde no queremos seguir estando.
Ley 3. Todo lo que hay alrededor de un ser humano, absolutamente todo, pivota sobre el irreductible principio de la Voluntad, y quien se desentiende de ella, se desprende de su propia vida.





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Los royalties del autor del El Clan de los sueños fértiles han sido cedidos a la ONG Plan para contribuir a sus proyectos de registro infantil. Cada año más de 50 millones de niños no son registrados al nacer, provocando a lo largo de su vida graves vulneraciones en sus derechos tales como el matrimonio temprano forzado o el tráfico infantil. Plan trabaja para que estos niños tengan una identidad.
www.planespana.org

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