domingo, 18 de enero de 2015

Podemos: el arte de dar significado a las palabras



El diseño de un mensaje eficaz no tiene nada que ver con la forma en que se redacta un libro de cocina. No hay "recetas" fijas para la construcción de mensajes convincentes, influyentes y verosímiles. Depende del momento, del público, de las expectativas, necesidades y convicciones previas de la audiencia.

En la estupenda intervención de Íñigo Errejón en la UNED en noviembre del año pasado, el ponente dejó muy claro que el éxito de Podemos no se debe a ningún ingrediente secreto, sino a que "las élites no han sabido comprender las necesidades de la gente [y a que] hemos sabido dar significado a las palabras".

Para las personas no familiarizadas con las estrategias de la comunicación persuasiva esta afirmación les sonará a oxímoron (teóricamente, las palabras "tienen significado" y aquí se nos está diciendo que Podemos asigna significado a las palabras). El propio Errejón, en su discurso, dio una pista a los asistentes: la reelaboración del vocablo casta. No es esta la primera vez que se utiliza ese recurso: mi profesor de Derecho Político, Jordi Solé Tura, en plena Dictadura, se refería a este mismo concepto con la expresión Bloque en el poder, pero ese "Bloque" jamás se enteró de lo que Solé Tura quería significar con esas palabras. Y esto es exactamente lo mismo que sucede ahora: el Bloque/Casta no se ha enterado de la misa la media... ¡y sigue sin enterarse!


De hecho, en una especie de depuración interna que tuvo lugar hace unos veinticinco años en el seno del PSOE se acuñó la expresión Beautiful People para referirse (y desmerecer ante la opinión pública) a los elementos del partido derechizantes y/o proclives a meter la mano en la caja. Lo que se hizo fue, precisamente, dotar de nuevo significado a las palabras.


En su discurso en la UNED, Errejón dijo algo realmente impactante, por lo menos desde el enfoque de un profesional de la comunicación: "Hemos elaborado un relato de fácil transmisión". Esto me recordó a algo que aportó Tom Peters en un seminario al que asistí cuando estábamos poniendo en marcha la revista Emprendedores: "El mundo de los negocios consiste en saber contar historias". Ya lo creo que sí. Y no solo en los negocios; está más que claro que también en la política.


Resulta chocante que chicos tan jóvenes, inmersos en la política académica y en la retórica más clásica (cuando escucho a Pablo Iglesias me da la impresión de que ha sifo entrenado por el mismísimo Hermógenes de Tarso en el arte de los Progymnasmata) estén siendo capaces de configurar relatos de semejante eficacia. Pero tampoco hay por qué sorprenderse demasiado: mi profesor Jordi Solé Tura comenzó su carrera política en Bandera Roja (que era como Podemos, pero a lo bestia; rompían las lunas de los bancos y se enfrentaban cada dos por tres a la policía de la época, los grises), después pasó al Partido Comunista, fue uno de los redactores de la Constitución Española y terminó ingresando en el PSOE, llegando a ser Ministro de Cultura.


Ahora Podemos no mira de buen grado a la obra de los Siete Padres de la Constitución. Tengo que hacer una sesión de Ouija para preguntar a mi egregio y admirado profesor, ya fallecido, qué es lo que opina acerca de todo este asunto.

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