lunes, 23 de noviembre de 2015

Aprender a aprender



El planteamiento habitual a la hora de diseñar un curso de formación consiste en dar por supuesto que, tras la experiencia formativa, la gente saldrá del aula sabiendo hacer más cosas de las que sabía hacer antes del curso o acaso haciendo las mismas cosas, pero mejor.

Lo que sucede es que los alumnos solamente aprenden lo que les enseña el profesor (y no siempre, por supuesto). ¿No resultaría más enriquecedor que el alumno siguiese aprendiendo más cosas tras la conclusión del curso?

El primer tipo de aprendizaje es convencional, mientra que el segundo, denominado aprendizaje generativo es propio de las organizaciones comprometidas con la mejora continuada, no sólo impulsan el rendimiento, sino un mayor nivel de realización personal. La diferencia está en que el primer aprendizaje consiste únicamente en "aprender" mientras que el segundo ayuda a "aprender a aprender". 

El antropológo británico y experto en comunicación Gregory Bateson estudió el entrenamiento de delfines en el Instituto de Investigación Marina de Hawai y pudo comprobar que, en términos relativos, resulta fácil enseñar un par de trucos a un delfín, pero que lo fascinante tiene lugar cuando el delfín llega a comprender que él mismo, y por su propia cuenta, puede crear nuevas piruetas, juegos, e incluso travesuras. En otras palabras, los delfines "aprenden a aprender". 

Los formadores que son capaces de aportar aprendizaje generativo a sus alumnos suponen un valor inestimable no sólo a las organizaciones... ¡Sino a sí mismos!

En todo caso lo cierto es que convendría que muchos otros profesores también se tomasen la molestia de aprender a aprender.

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