lunes, 11 de enero de 2016

Adicción al Fracaso frente al Éxito Diario. Ciencia y aplicación práctica.

Cada día se nos presenta la oportunidad de por lo menos una
pizca de éxito, pero pocas veces nos damos cuenta de ello.

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Este artículo ofrece algunas sugerencias prácticas para el uso e integración del concepto de Experiencia Cumbre del psiquiatra Abraham Maslow (http://tinyurl.com/jenpsvp) en el trabajo terapéutico de las adicciones, no necesariamente tóxicas, sino entendidas como "malos hábitos" (personales o sociales) o incluso autopunitivos. El autor de esta serie de tres posts postula dos tipos de Experiencias Cumbre: 

E.C. de Tipo 1) Las que surgen a partir de una eventualidad (por ejemplo, una catástrofe que exige una respuesta arriesgada coronada por el éxito).
E.C. de Tipo 2) Aquellas en las que la persona participa por efecto del ejercicio de su propia voluntad (el desarrollo de un proyecto, la lucha contra una enfermedad, la superación de una tara personal o la ayuda a terceras personas, entre cientos de otras posibilidades). Este post hace referencia a este segundo tipo de Experiencia Cumbre



Diversos estudios han venido a demostrar que el modelo médico en el tratamiento de las adicciones pone énfasis en la patología, utilizando un lenguaje impersonal y con frecuencia con subestimación tanto de la enfermedad como del paciente, teniendo poca utilidad clínica, ya que en el tratamiento de la adicción la pasividad del paciente obstaculiza el avance terapéutico. 

En su libro "  "Youthful peak-experiences in cross-cultural perspective: implications for educators and counselors" ("Las experiencias cumbre en jóvenes desde una perspectiva transcultural") de los doctores Edward Hoffman y Fernando A. Ruiz de las universidades de Yeshiva, N. York y de Alliant (California) respectivamente han propuesto la aplicación de la Experiencia Cumbre basado en el concepto de la auto realización personal, absolutamente ajeno al concepto de "autoayuda", como se le suele atribuir erróneamente. Maslow afirmó que las experiencias cumbre impulsaban y sostenían el bienestar mental.


Ejemplos de Experiencia Cumbre:
  • Pérdida temporal del miedo, ansiedad, incertidumbre y confusión. Lo más sobresaliente es la pérdida del miedo, que correspondía a una ganancia de lo que Alfred Adler llama "el valor para cambiar" (Adler, 1998).
  • Resolución y transcendencia de las dicotomías, polaridades y conflictos de la vida. Es decir, las situaciones que parecían "blanco y negro" se convertían en algo que podía ser resuelto y capaz de ser integrado.
  • Obtención de un sentido más amplio de la habilidad personal para actuar en el mundo y tomar responsabilidad de uno mismo y de otras personas en vez de estancarse en la pasividad.
  • Aprender que la felicidad y la alegría realmente existen, y que al menos, en principio, son accesibles. Como corolario, uno aprende que la vida personalmente vale la pena y es hermosa.
  • Sentirse afortunado y lleno de gracia. Es decir, uno generalmente siente gratitud intensa. Lo que emana de este impulso es hacer algo bueno por el mundo: un deseo de devolver algo al mundo de alguna manera y, a veces, un deseo de compromiso y de dedicación (Maslow, 1959).
Durante las experiencias cumbre los individuos a menudo tienen la sensación de percibir su vida como desde "una gran cima", y poseen un sentido extraordinario de claridad y perspicacia. Algunas personas que lo han experimentado refieren haber tenido una "experiencia religiosa".

Como científico, Maslow prefirió calificarlas como fenómenos mentales naturales activados por situaciones específicas en la vida cotidiana (Maslow, 1964) aunque respetó todas las opiniones. Lo importante era la curación del paciente, no la discusión ideológica ajena a la visión científica. 


Cómo obtener experiencias cumbre

En el primer post de esta serie de tres artículos, tuve ocasión de explicar mi propia experiencia en una sesión de PNL (programación neurolingüística) en la que junto a otras diecisiete personas caminamos con los pies descalzos sobre un pasillo de brasas al rojo vivo sin sufrir lesiones de ningún tipo. Un seguimiento posterior en reuniones con los participantes demostró que muchos de ellos habían perdido el "impulso" de la experiencia y habían regresado a sus estados de ánimo anteriores.

A partir de entonces he venido desarrollando una metodología capaz de reproducir en laboratorio de formación "Experiencias Cumbre" cotidianas a fin de que el efecto de desvanecimiento de la actitud positiva no tenga lugar, tal como explico en mi libro Hablar sin palabras (Temas de Hoy, 2010; 6ª ed). Los resultados indican que la continuidad de las experiencias cumbre Tipo 2, si tienen lugar con frecuencia aportan resultados positivos (anclaje y modelado). No obstante, el haber tenido una única experiencia cumbre y pretender que la felicidad y seguridad en uno mismo quedan ancladas es un propósito ingenuo.


Cada día ofrece una oportunidad de éxito. Por insignificante que sea es preciso verbalizarla e incorporarla a nuestro acerbo intelectual y emocional, puesto que en caso contrario la experiencia se diluirá en las rutinas, conflictos y decepciones cotidianas iniciando un camino de regreso al desorden emocional. El video, de cabecera de este post, grabado en 2010, explica esta estrategia del día-a-día del éxito.





Este post, cierra la serie de tres entregas publicadas sobre "La adicción al fracaso"  y "Los efectos perversos del desorden"
  
Asimismo pueden obtener información más extensa sobre este trabajo en el Portal de Periódicos Electrónicos de Psicologia - PePSIC (http://tinyurl.com/jux56lk) 

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