domingo, 24 de enero de 2016

Bullying: quien carece de valor no es el acosado, es el acosador. Tres conclusiones.

El  Bullying no está solamente en la escuela. Lo puedes encontrar 
en tu trabajo, en la Universidad, en tu equipo deportivo, en tu partido político...
o en tu propia familia.

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El primer estudio científico sobre el bullying se llevó a cabo en la Universidad de Bergen (Noruega) impulsado por el psicólogo Dan Olwens, quien fue el primero en exponer que lo que ahora llamamos bullying no era otra cosa sino un recurso para valorarse frente a los más débiles.

En otras palabras, el acosador carece de valor, en todos los sentidos. La profesora del departamento de psicología de la Univesidad Ludwing-Maximilian de Múnich, Mechthild Schäfer, opina que el acoso "prospera en entornos muy jerarquizados en los que el dominio y la fuerza son considerados la medida del valor social de cada uno" (cárceles, cuarteles). Traducción: el acosador se siente acosado por el sistema en el que se encuentra (incapacidad intelectual, incompetencia profesional, restricciones intelectivas) y busca una compensación: encontrar a alguien todavía más débil que él (¡o ella!).
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El tema del diabólico eje dominación/sumisión lo abordé tangencialmene en La estrategia de la Mentira, y cuando publiqué Hablar sin palabras me ocupé de dejar claro desde el principio que se trataba de un libro de combate y no de un "ameno ensayo de comunicación no verbal". En El Clan de los Sueños Fértiles me ocupé de estructurar una caja de herramientas para neutralizar los intentos de dominación del projimo.

Tal vez, con relación a ese combate, a usted le interese conocer las tres conclusiones más relevantes del trabajo de Dan Olwens sobre el bullying:

1. Los acosadores son más apreciados por sus compañeros. En cambio, las víctimas no suscitan la menor simpatía.
2. Las víctimas terminan por aferrarse a su propio papel de víctimas y lo arrastran durante el resto de sus vidas. 
3. Las víctimas de acoso acostumbran a presentar problemas para mostrar un comportamiento de seguridad ante sus interlocutores.

Por favor, de todo lo que antecede, quédese con esto: 

EL ACOSADOR CARECE DE VALOR. USTED ES LA ÚNICA PERSONA QUE SE LO PUEDE APORTAR. ABSTÉNGASE DE COLABORAR.

En resumidas cuentas, véase como usted mismo es, no como quien le fuerzan a ser. Tal vez usted tenga superpoderes, tal vez no. Da igual. Sea usted mismo.

Jose Hermida


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