jueves, 18 de febrero de 2016

Bebés que nacieron motivados. ¿Fue usted uno de ellos?



Hay personas que se levantan por la mañana y cuando se ven miran en el espejo del baño proclaman: "Soy el mejor y hoy voy a poder con todo", Esa es una de las peores estrategias imaginables para conseguir siquiera alguna meta a lo largo del día, La motivación forma parte de un mecanismo cuya parte más importante es la del ejercicio de la voluntad. La autosugestión tiene poco que ver con la motivación.

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En un post anterior habíamos comentado que, grosso modo, se pueden establecer tres categorías básicas de individuos: los atléticos-extravertidos, los leptosomáticos-introvertidos (que también pueden ser unos magníficos atletas y mostrar gran resistencia al dolor y los obstáculos) y los pícnicos, que pueden mostrar un comportamiento emocional variable (labilidad).

La experiencia didáctica de Kourdisma ha venido a demostrar que no hay mejor seminario de motivación que aquel al que los participantes llegan motivados de antemano. Cuando una persona desea firmemente el alcance de un objetivo, asumiendo el mismo como reto, altruismo o lucha por la supervivencia no necesita espejo ni discurso reflejo; sencillamente trata de dar lo mejor de sí mismo y alcanzar el objetivo que se ha propuesto.
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El psicólogo estadounidense Jerome Kagan, especializado en psicología del desarrollo personal, participó con su equipo de la Universidad de Harvard en un estudio sobre recién nacidos. Las dos categorías de bebés más relevantes era la de los inhibidos y la de los desinhibidos. Los primeros se alarmaban por cualquier motivo, mientras que los segundos mantenían un comportamiento más tranquilo. Se hizo un seguimiento de esos bebés a lo largo de casi dos décadas que dieron lugar a dos observaciones de lo más interesante;

1) La mayor parte de los bebés inhibidos habían atravesado la adolescencia con problemas afectivos, problemas de relaciones sociales o padecido algún tipo de trauma, Muchos habían malos resultados escolares. Al mismo tiempo, parecía que a los bebés desinhibidos,  las cosas les iban mejor en ese mismo tramo de la vida: eran populares entre sus compañeros, practicaban deporte y mantenían buenas relaciones afectivas.

2) Pero lo más relevante fue el descubrir que a los adolescentes que habían nacido desinhibidos, pero que habían atravesado situaciones difíciles a lo largo de la infancia (divorcio de los padres, pobreza o maltrato, entre otros tipos de episodios) las cosas no les iban tan bien. Incluso algunos habían tenido problemas con la justicia. Por el contrario, los del tipo inhibido, pero que habían contado con amor, protección y orden a lo largo de sus jóvenes vidas, parecían tener tanto éxito como los "desinhibidos de nacimiento".

En otras palabras, la genética cuenta, pero la voluntad, los sentimientos y la comunicación  también son herramientas más que poderosas. En el tercer y último capítulo de esta serie sobre la motivación veremos cómo podemos aplicar técnicas de motivación del mundo del deporte en nuestras vidas cotidianas, personales, profesionales y sociales.

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