jueves, 18 de febrero de 2016

La motivación no lo es todo… ¡tan solo supone el 99% del éxito!


Hans Günter Winkler montando la yegua Halla en los Juegos Olímpicos de 1956 en Estocolmo. En la ronda anterior, Winkler había sufrido una hernia inguinal, episodio terriblemente doloroso, y más montando a caballo, pero si el jinete no volvía a la siguiente ronda el equipo alemán perdería. Winkler volvió a montar soportando el dolor a cada trote para finalmente conseguir la medalla de oro (se puede observar perfectamente el martirio del jinete a lo largo de la prueba).

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Durante los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928 se llevaron a cabo los primeros estudios acerca de la constitución física de los individuos, a los que inicialmente se les catalogó como leptosomáticos (”delgados”), pícnicos (“redondeados”) y atléticos (“normales tirando a musculosos”). En realidad este trabajo ya lo había llevado a cabo el escritor Filóstrato en el siglo II d.C. mediante la observación de los atletas griegos y de los gladiadores romanos. Los pícnicos quedan generalmente excluidos de las prácticas deportivas excepto en el sumo (de hecho, son considerados por los japoneses como auténticos dioses en vida).

Sin embargo, uno de los autores de este post (Jose Hermida) a mediados de los años ochenta, tuvo ocasión de comprobar como uno de los alumnos del maestro de taekwondo  Kim Jae Won*, a pesar de corresponder inequívocamente a la categoría de los pícnicos (“redondeados”) era cinturón negro y un auténtico prodigio de flexibilidad y capacidad aeróbica. ¿Significaba esto que la clasificación de Filóstrato era errónea? En absoluto.

Cada una de las tres categorías responde mayoritariamente a un perfil de carácter determinado. En el siglo pasado el el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung anotó que las personas atléticas acostumbran a mostrar un carácter extravertido mientras que las leptosomáticas (“delgadas”) eran más bien introvertidas. ¿Y los pícnicos? En el caso del alumno de taekwondo  que comentaba más arriba lo que los demás podíamos ver era que su fuerza mental, su negativa a rendirse y la firme voluntad para no abandonar el entrenamiento se sobreponían a todas las dificultades, incluyendo el dolor.

Los entrenadores deportivos parecen estar de acuerdo en que la clave se encuentra en la motivación, aunque no todos compartimos los mismos impulsos motivadores, ni para el deporte, ni para el trabajo ni para la vida social y familiar. Conocer y racionalizar nuestras verdaderas motivaciones constituye una tarea fundamental para nuestras vidas… ¡pero esto es algo que veremos en el siguiente post!

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*El maestro Kim Jae Won fue el entrenador personal del rey emérito Juan Carlos I. Tiene 73 años y actualmente es un activista que trabaja para la reunificación de las dos Coreas. 

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