lunes, 25 de abril de 2016

Lamentarse de la astucia del rival nunca debe ser la primera opción.

En el campo de la Comunicación No Verbal, la credibilidad de una persona se tambalea cuando se percibe algún elemento de comunicación que se encuentra fuera de contexto. Una sonrisa claramente forzada, en contraste con las actitudes dominantes en un escenario concreto, nos debe alertar acerca de la posibilidad de que exista una agenda oculta.


Cuando la policía examina la escena del crimen se plantea la prioridad de buscar algo que debería estar en el lugar o bien algo que no debería estar. Los analistas de CNV hacemos exactamente lo mismo.
El pasado 8 de abril, el portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados Antonio Hernando, tras caer en la cuenta de que Pablo Iglesias no tenía intención de cerrar un acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez, afirmó que la actitud del líder de Podemos no había sido ni "franca, ni auténtica ni sincera”.  Sin embargo, la defección podía haberse previsto de haberse fijado en que desde el comienzo de las negociaciones era visible que la actitud del señor Iglesias denotaba un comportamiento extraño. 
Si observan las imágenes que abren esta entrada, verán que hay una reiterada sonrisa forzada, casi estridente y por lo tanto incoherente (se estaba negociando nada menos que la composición del gobierno de la nación) que debería haber hecho saltar todas las alarmas. Al haber pasado por alto estas señales se ha comprometido innecesariamente la imagen personal del líder socialista. El lamentarse por la astucia del interlocutor nunca debe ser la primera opción.
En nuestra siguiente entrada comentaremos algunos aspectos básicos sobre el arte de la negociación que permiten vislumbrar estas situaciones adversas y poner en marcha los dispositivos necesarios para neutralizarlas, o como mínimo, aminorar sus efectos.


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