lunes, 30 de mayo de 2016

Cuando las personas se comportan como bacterias la Libertad se va a cualquier otra parte.

En la imagen Mario Ponzi, fue el "inventor" de los negocios piramidales. Pasó de inmigrante a millonario en apenas doce meses. La clave de la estafa consistía en conseguir nuevas víctimas que iban aportando dinero para pagar los intereses de los anteriores inversores engañados. El sistema funcionó de maravilla hasta que la pirámide se vino abajo. Las colonias de bacterias funcionan exactamente igual.
Cuando un grupo de bacterias encuentra alimento y espacio suficiente comienza a reproducirse de forma exponencial. Al aumentar la población, el alimento disminuye hasta que la colonia se extingue. Los negocios piramidales funcionan de igual modo, pero desde el punto de vista matemático también explica las modas, la afiliación a partidos políticos y a los sindicatos, la popularidad de la mayoría de los grupos musicales y los programas de televisión. Incluso las jergas lingüísticas pasan de moda (por eso resultan tan ridículas las personas de edad avanzada que pretenden sintonizar con los jóvenes haciéndose los modernos).

No es cosa nueva. Las guerras y las enfermedades también han dado resultados bacterianos (ejemplos evidentes son la caída del Imperio Romano, las ciudades de la Baja Edad Media devastadas por la peste o la purga poblacional europea a resultas de las dos Guerras Mundiales. ¿Nadie se dio cuenta de que los combatientes no estaban luchando por sus respectivas patrias sino trazando una inversión de la curva logística de crecimiento/extinción? (es una curva crece como la letra S, pero tumbada a la izquierda, primero como una sonrisa, y a partir de un punto crítico se viene abajo como una expresión de enfado).

Según el matemático y periodista John Allen Paulos (un tipo simpático; soy fan de él) sugiere que, aparte de la riqueza y la vida, lo que se agota en la sociedad moderna es el "impreciso sentimiento de la novedad". La novedad es arrasadora por sí misma al principio, pero concluye por su propia razón de ser (nada puede ser "nuevo" eternamente).

No quiero ponerme en plan pesimista, pero el diseño de todas las cosas existentes, sin excepción, se encuentra basado en el ciclo de crecimiento/extinción, desde las galaxias hasta las ofertas de los grandes almacenes, ya saben.

No obstante hay una prueba que debería ayudarnos a preservar nuestra libertad como individuos pensantes. Es un test que consta de una única pregunta: "Lo que estamos haciendo en este mismo momento, ¿es una moda que nos ha sido inducida o bien una decisión consciente, meditada, objetiva, inteligente y orientada hacia un resultado concreto? En otras palabras, ¿es una decisión nuestra o simplemente una versión más del comportamiento bacteriano?"

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