sábado, 20 de febrero de 2016

Obesidad: adicción y compromiso pedagógico. El ejercicio no basta.

 

El entrenador personal Adonis Hill, viendo que que una de sus alumnas no podía superar la adicción a la sobrealimentación, decidió aumentar exponencialmente su propia dieta y situarse por encima de su peso habitual en más de 35 kilos para a continuación recorrer junto a su alumna el camino inverso,  consiguiendo que ambos perdiesen aproximadamente esos 35 kilos.


La bulimia es un trastorno alimentario y psicológico que aleja al individuo de los hábitos alimenticios saludables y termina por generar sentimientos de culpa, desembocando habitualmente en problemas depresivos. Lo primero que hay que admitir es que Hill es un gran profesional de la educación física, un formidable terapeuta, y por encima de todo ello, un mentor admirable. ¿Se imagina cómo seríamos cada uno de nosotros si todos los entrenadores y profesores que hemos tenido, se hubiesen comportado con ese nivel de entrega?

Hoy se admite generalmente que la sobrealimentación y la bulimia son enfermedades sociales, cercanas a la adicción (aunque a día de hoy no se han observado síntomas de privación similares a los que emergen en el caso del síndrome de abstinencia de un drogadicto).

No obstante, lo que sí se ha comprobado es que sucede algo en lo más profundo del cerebro, en el nucleus accumbens, punto donde se libera una buena cantidad de dopamina cuando una persona experimenta una sensación placentera, algo que puede tener lugar con un masaje, una raya de cocaína o una dosis de anfetaminas. Determinadas personas abarrotan de dopamina el nucleus accumbens cuando comen una hamburguesa descomunal y entran en un paroxismo de felicidad. Un fenómeno similar tiene lugar con los ludópatas y los golosos.

Afortunadamente tenemos a nuestro alcance otras sensaciones placenteras que no requieren ni azúcar ni otras drogas. El éxito, por sí mismo, se encarga de proporcionarnos las dosis diarias de placer... pero para eso hace falta contar con entrenadores tan buenos como Hill. Desde luego habrá que salir a correr y levantar pesas, pero si somos capaces de recordar que cada día hemos hecho lo correcto y nos hemos abstenido de lo incorrecto, eso significa que hemos tenido éxito.

No se le puede llamar de otra manera: éxito.

¿Amas lo que haces?


En un magnífico artículo de Héctor G. Barnés publicado en El Confidencial el autor explica las razones que llevan a la gente a seguir amando lo que hacen (el artículo completo se encuentra en este  enlace).

El amor al trabajo ya se sugería en la célebre charla de Steve Jobs en la universidad de Stanford cuando proclamó ante miles de recién licenciados: "seguid hambrientos, seguid alocados", dos comportamientos tan cercanos a la explosión del amor... por lo menos al principio del estallido.

Esta es la lista que nos sugiere Barnés. Las partes en negrita son aportaciones mías:


Entiende que tu trabajo (o la búsqueda del trabajo que amarás) es un reto, no una obligación
Nunca olvides que fue lo que te llevó a dedicarte a eso
Mantén la pasión por tu trabajo.
Rediseña la pasión por tu trabajo (no, no hay ninguna contradicción. La vida es cambio. Únicamente no cambia aquello que está muerto).
Orienta tus acciones diarias a conseguir tus metas.
No te obsesiones a diario con el logro de tus metas (tampoco hay ninguna contradicción aquí).
No pierdas la perspectiva.
No pierdas la perspectiva, pero vive cada momento... con la intensidad que se merece (es algo distinto de lo que lo que se indica en el punto anterior).
No dejes que te te derrumbe lo que los demás piensen.
Termina lo que hayas empezado.
Jose Hermida



jueves, 18 de febrero de 2016

Motivación: necesitamos éxito para tener éxito




En el vídeo vemos un reel de asaltos de esgrima en la modalidad de florete. Hemos incorporado unos segundos a cámara lenta que permiten observar con precisión los movimientos que ejecutan los tiradores, pero hacia la mitad del video verán lo que sucede en un combate real. Una persona no entrenada apenas podría distinguir qué secuencias de estocadas y paradas están teniendo lugar. Los atletas no pueden pensar mientras compiten, Necesitan haber pensado con anterioridad, incluso semanas antes, qué iban a hacer y cómo lo iban a hacer,pero sobre todo, tenían que haberlo visualizado de antemano. El éxito en la visualización es determinante para que tenga lugar el éxito real, tanto en el deporte como en la mayor parte de las actividades cotidianas.
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La motivación se encuentra vinculada con el autocontrol, y por lo tanto con la voluntad de la que se sirve la persona para interactuar con el mundo (objetos, eventos, personas y otros seres). La función del entrenador no consiste en motivar, sino en enseñar al alumno cómo debe obtenerla.

¿Cómo se prepara mentalmente un deportista? Valiéndose de estrategias que tienen la función de optimizar las secuencias motoras de un modo no muy distinto a como se prepara una bailarina de ballet. Sorprendentemente, estas estrategias resultan útiles no solamente para los deportes, sino para preparar una entrevista de trabajo, negociar un tema complicado, preparar una charla ante un público o incluso saber cómo comportarse en un entorno social en el que no se tenga demasiada experiencia.

Los psicólogos especializados en deporte señalan los dos niveles estratégicos más influyentes de cara al logro:

PRIMER NIVEL: DIÁLOGO INTERIOR
El atleta "dicta verbalmente al cuerpo las órdenes de lo que quiere que suceda". Se trata de una verbalización silenciosa, no sonora. Por ejemplo, un tirador de esgrima que desea perfeccionar su estilo de "flecha" (una flecha consiste en adquirir una súbita velocidad en apenas tres pasos y lanzar todo el cuerpo como un proyectil sobre el tirador contrario) puede entrenarse mentalmente tendiéndose en el suelo y "ordenando" a los músculos de sus piernas, principalmente cuádriceps, gemelos y femorales a que actúen coordinadamente en la ejecución de esa estrategia, pero sin que se produzca movimiento alguno. El tirador lo hará una vez y otra y mil más si lo ve necesario.

SEGUNDO NIVEL: VISUALIZACIÓN INTERIOR
En esta fase el atleta "ve"como su cuerpo realiza el movimiento o cadena de movimientos en cuestión. En realidad se trata más de una percepción sensorial que de una visualización, es decir que tarta de "sentir" en su cuerpo lo que sentiría si realmente realizase tales movimientos.

Al principio del entrenamiento, cuando el tirador se está iniciando en la esgrima, o en el deporte que sea, es el maestro quien da las órdenes y corrige los errores. A medida que el alumno es capaz de identificar sus propias equivocaciones, el maestro le va cediendo los mandos de forma paulatina.

No hay que confundir el diálogo interior tóxico con el saludable. El primero es el que se produce cuando tras una discusión con una persona no podemos evitar la repetición mental del desapacible diálogo que hemos mantenido, y el segundo, los de las dos estrategias anteriores, que es el beneficioso.

Bebés que nacieron motivados. ¿Fue usted uno de ellos?



Hay personas que se levantan por la mañana y cuando se ven miran en el espejo del baño proclaman: "Soy el mejor y hoy voy a poder con todo", Esa es una de las peores estrategias imaginables para conseguir siquiera alguna meta a lo largo del día, La motivación forma parte de un mecanismo cuya parte más importante es la del ejercicio de la voluntad. La autosugestión tiene poco que ver con la motivación.

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En un post anterior habíamos comentado que, grosso modo, se pueden establecer tres categorías básicas de individuos: los atléticos-extravertidos, los leptosomáticos-introvertidos (que también pueden ser unos magníficos atletas y mostrar gran resistencia al dolor y los obstáculos) y los pícnicos, que pueden mostrar un comportamiento emocional variable (labilidad).

La experiencia didáctica de Kourdisma ha venido a demostrar que no hay mejor seminario de motivación que aquel al que los participantes llegan motivados de antemano. Cuando una persona desea firmemente el alcance de un objetivo, asumiendo el mismo como reto, altruismo o lucha por la supervivencia no necesita espejo ni discurso reflejo; sencillamente trata de dar lo mejor de sí mismo y alcanzar el objetivo que se ha propuesto.
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El psicólogo estadounidense Jerome Kagan, especializado en psicología del desarrollo personal, participó con su equipo de la Universidad de Harvard en un estudio sobre recién nacidos. Las dos categorías de bebés más relevantes era la de los inhibidos y la de los desinhibidos. Los primeros se alarmaban por cualquier motivo, mientras que los segundos mantenían un comportamiento más tranquilo. Se hizo un seguimiento de esos bebés a lo largo de casi dos décadas que dieron lugar a dos observaciones de lo más interesante;

1) La mayor parte de los bebés inhibidos habían atravesado la adolescencia con problemas afectivos, problemas de relaciones sociales o padecido algún tipo de trauma, Muchos habían malos resultados escolares. Al mismo tiempo, parecía que a los bebés desinhibidos,  las cosas les iban mejor en ese mismo tramo de la vida: eran populares entre sus compañeros, practicaban deporte y mantenían buenas relaciones afectivas.

2) Pero lo más relevante fue el descubrir que a los adolescentes que habían nacido desinhibidos, pero que habían atravesado situaciones difíciles a lo largo de la infancia (divorcio de los padres, pobreza o maltrato, entre otros tipos de episodios) las cosas no les iban tan bien. Incluso algunos habían tenido problemas con la justicia. Por el contrario, los del tipo inhibido, pero que habían contado con amor, protección y orden a lo largo de sus jóvenes vidas, parecían tener tanto éxito como los "desinhibidos de nacimiento".

En otras palabras, la genética cuenta, pero la voluntad, los sentimientos y la comunicación  también son herramientas más que poderosas. En el tercer y último capítulo de esta serie sobre la motivación veremos cómo podemos aplicar técnicas de motivación del mundo del deporte en nuestras vidas cotidianas, personales, profesionales y sociales.

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La motivación no lo es todo… ¡tan solo supone el 99% del éxito!


Hans Günter Winkler montando la yegua Halla en los Juegos Olímpicos de 1956 en Estocolmo. En la ronda anterior, Winkler había sufrido una hernia inguinal, episodio terriblemente doloroso, y más montando a caballo, pero si el jinete no volvía a la siguiente ronda el equipo alemán perdería. Winkler volvió a montar soportando el dolor a cada trote para finalmente conseguir la medalla de oro (se puede observar perfectamente el martirio del jinete a lo largo de la prueba).

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Durante los Juegos Olímpicos de Amsterdam de 1928 se llevaron a cabo los primeros estudios acerca de la constitución física de los individuos, a los que inicialmente se les catalogó como leptosomáticos (”delgados”), pícnicos (“redondeados”) y atléticos (“normales tirando a musculosos”). En realidad este trabajo ya lo había llevado a cabo el escritor Filóstrato en el siglo II d.C. mediante la observación de los atletas griegos y de los gladiadores romanos. Los pícnicos quedan generalmente excluidos de las prácticas deportivas excepto en el sumo (de hecho, son considerados por los japoneses como auténticos dioses en vida).

Sin embargo, uno de los autores de este post (Jose Hermida) a mediados de los años ochenta, tuvo ocasión de comprobar como uno de los alumnos del maestro de taekwondo  Kim Jae Won*, a pesar de corresponder inequívocamente a la categoría de los pícnicos (“redondeados”) era cinturón negro y un auténtico prodigio de flexibilidad y capacidad aeróbica. ¿Significaba esto que la clasificación de Filóstrato era errónea? En absoluto.

Cada una de las tres categorías responde mayoritariamente a un perfil de carácter determinado. En el siglo pasado el el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung anotó que las personas atléticas acostumbran a mostrar un carácter extravertido mientras que las leptosomáticas (“delgadas”) eran más bien introvertidas. ¿Y los pícnicos? En el caso del alumno de taekwondo  que comentaba más arriba lo que los demás podíamos ver era que su fuerza mental, su negativa a rendirse y la firme voluntad para no abandonar el entrenamiento se sobreponían a todas las dificultades, incluyendo el dolor.

Los entrenadores deportivos parecen estar de acuerdo en que la clave se encuentra en la motivación, aunque no todos compartimos los mismos impulsos motivadores, ni para el deporte, ni para el trabajo ni para la vida social y familiar. Conocer y racionalizar nuestras verdaderas motivaciones constituye una tarea fundamental para nuestras vidas… ¡pero esto es algo que veremos en el siguiente post!

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*El maestro Kim Jae Won fue el entrenador personal del rey emérito Juan Carlos I. Tiene 73 años y actualmente es un activista que trabaja para la reunificación de las dos Coreas.